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Resumen de expertos

Resumen sobre el dinero en la política – febrero de 2026

Estas noticias sobre la financiación de campañas y la compra de influencias están condicionando las elecciones de medio término.

febrero 26, 2026
febrero 19, 2026
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  • Desde que volvió al poder, el presidente Trump ha agregado unos $3,000 millones de dólares a su patrimonio neto.
  • La magnitud de este lucro y la forma en que Trump ha monetizado la Casa Blanca para generar ganancias no tienen precedentes.

Con el ciclo de las elecciones de medio término ya en marcha, el Brennan Center continúa con su resumen periódico de noticias sobre el tema del dinero en la política. En esta edición, evaluamos la magnitud de la monetización de la presidencia por parte de Trump, los primeros indicios de las grandes donaciones en las elecciones estatales y legislativas, y las causas judiciales que amenazan la regulación de la financiación de las campañas políticas.

Enriquecimiento sin precedentes en la Casa Blanca

Por Eric Petry

Desde que volvió al poder, el presidente Trump ha agregado unos $3,000 millones de dólares a su patrimonio neto. Dos tercios de ese aumento provino del incremento astronómico que gozaron sus negocios de criptomonedas, mientras que otros cientos de millones fueron generados tras la reaparición de contratos inmobiliarios internacionales con la marca Trump.

La magnitud de este lucro y la forma en que Trump ha monetizado la Casa Blanca para generar ganancias no tienen precedentes. Muy pocas, o quizá ninguna, de sus complicaciones financieras son técnicamente ilegales, porque el presidente —al igual que los miembros del Congreso y la Corte Suprema— está exento de cumplir las reglas de ética que sí rigen sobre la mayoría de los otros funcionarios del gobierno federal.

Pero, al borrar la distinción entre su cargo público y sus negocios privados y fusionar sistemáticamente su lucro personal con las políticas oficiales, Trump se ha enriquecido a tal nivel que opaca y supera con creces hasta los escándalos más infames de la historia de los Estados Unidos.

Nada ejemplifica mejor las íntimas relaciones entre la presidencia de Trump y sus negociados que la corporación de criptomonedas de la familia Trump, World Liberty Financial, que les ha generado a los Trump una ganancia de aproximadamente $1,000 millones desde su creación, poco tiempo antes de que el presidente asumiera el poder por segunda vez.

Las relaciones de World Liberty con gobiernos extranjeros plantean importantes interrogantes sobre quiénes influyen en las principales políticas exteriores y decisiones de seguridad nacional de los Estados Unidos.

Por ejemplo, poco antes de la segunda inauguración de Trump, Sheikh Tahnoon bin Zayed Al Nahyan, miembro de la familia real de los Emiratos Árabes Unidos, compró el 49 por ciento de las acciones de la compañía por $500 millones, lo cual le dio a la familia Trump una ganancia aproximada de $187 millones y otros $31 millones de lucro para las entidades afiliadas al enviado especial de Trump en Medio Oriente, Steve Witkoff.

En mayo, un fondo de inversión, respaldado por el gobierno de los Emiratos Árabes, aceptó usar la criptomoneda estable de World Liberty, USD1, para financiar una inversión de $2,000 millones en la megacompañía de criptomonedas Binance, un negocio que podría generarle a World Liberty una ganancia de hasta $80 millones por año en intereses.

A las dos semanas, la Casa Blanca anunció un acuerdo —negociado por Sheikh Tahnoon con ayuda de Witkoff— que les da a los Emiratos Árabes Unidos el acceso a la tecnología de microchips informáticos de mayor vanguardia y más celosamente guardada de los Estados Unidos, a pesar de las históricas amenazas a nuestra seguridad nacional que plantean los lazos de ese país con China.

El acuerdo con los Emiratos Árabes Unidos sobre estos microchips es uno de los muchos ejemplos en los que varios compradores y otros socios de World Liberty reciben un trato privilegiado de parte del gobierno de los EE. UU. En octubre, después de que Binance ayudó a lanzar la criptomoneda USD1 y reforzar su credibilidad entre los inversores, Trump indultó al fundador de esta compañía, el multimillonario chino Changpeng Zhao.

Zhao y Binance se habían declarado culpables en 2023 de haber violado las reglas federales de los EE. UU. sobre el lavado de dinero, después de que la compañía permitió que terroristas, cibercriminales y usuarios en Irán y Rusia que había sido sancionados, entre otros, movieran miles de millones de dólares en el mercado.

El pasado febrero, la Comisión de Bolsa y Valores (SEC, por su sigla en inglés) suspendió su investigación de fraude contra Justin Sun, otro multimillonario chino asociado al mundo de las criptomonedas que había comprado $90 millones en criptomonedas de la familia Trump.

Esta maraña de negocios personales y políticas gubernamentales es un patrón que se repite en todo el accionar de esta administración. Varios gobiernos de países extranjeros que han firmado acuerdos para llevar a cabo nuevos proyectos inmobiliarios multimillonarios con la marca de Trump, tales como Arabia Saudita y Qatar, también han recibido acceso a los microchips de avanzada de los EE. UU., así como también a sistemas de armas (y, en el caso del príncipe Mohammed bin Salman de la corona saudita, la expiación de culpa diplomática por el brutal asesinato del periodista Jamal Khashoggi en 2018).

En otros países como Vietnam, se exceptuaron a funcionarios de cumplir las reglas y regulaciones normales para acelerar los proyectos inmobiliarios existentes de Trump, incluso mientras negociaban los aranceles aduaneros con el gobierno de EE. UU.

Ninguna otra administración en nuestra historia moderna ha lucrado de esta forma. Por lo general, los presidentes se han esforzado para evitar siquiera la apariencia de comportamientos corruptos y, por eso, han vendido sus activos o los han colocado en fideicomisos ciegos antes de asumir el cargo.

Un caso famoso lo protagonizó el presidente Jimmy Carter con su negocio familiar de maní, o cacahuate. Los ingresos que se le cuestionaban representan menos del 1 por ciento del aumento en el patrimonio neto de Trump desde su asunción al poder el año pasado: en 1975, el negocio de Carter tuvo una ganancia bruta de unos $2.5 millones, el equivalente a $14.3 millones de hoy en día.

Aun cuando las administraciones del pasado enfrentaban escándalos que atraían gran parte de la atención política del momento, la cantidad de dinero que estaba en juego en ese entonces se vuelve insignificante en comparación con las ganancias de Trump.

Muchos republicanos, incluido el presidente Trump, han criticado al presidente Joe Biden y a su familia supuestamente por explotar su cargo público para enriquecerse. Pero el motivo de su indignación —pagos que sumaron $35 millones a lo largo de 10 años— llega apenas al 1 por ciento de las ganancias de Trump de tan solo el año pasado.

El partido demócrata acusó al vicepresidente Dick Cheney de lucrar con la guerra de Iraq por un dinero que recibió de la empresa Halliburton. Pero esos pagos, que alcanzaron los $2 millones (unos $3.6 millones actuales), fueron por una indemnización diferida que Cheney había recibido antes de asumir el poder.

Y si bien la administración Clinton tuvo escándalos de financiación y recaudación de fondos durante su campaña electoral a fines de la década de 1990, se trataba de menos de $10 millones (unos $20 millones de hoy en día) y no estaban vinculados con ninguna participación accionaria personal ni negocios a nombre del presidente.

Ni siquiera los escándalos públicos de corrupción más notorios de la historia de los Estados Unidos se asemejan a las ganancias que está sacando Trump en cuanto a sus montos totales.

Uno de los primeros episodios de corrupción política más escandalosos y gigantescos de la nación, el escándalo de Crédit Mobilier de fines de los años 1860, involucró a ciertos ejecutivos de la corporación de ferrocarriles Union Pacific Railroad por haber pasado sobreprecios fraudulentos en los costos de la construcción de ferrocarriles y haber sobornado a varios miembros del Congreso para evadir inspecciones.

Al final, este fraude, que se extendió durante varios años, estafó al gobierno de los EE. UU. por un total de $44 millones, y varios funcionarios federales aceptaron participaciones accionarias y otros sobornos valuados en $9 millones, lo cual equivale a un total de $1,400 millones de dólares actuales y menos de la mitad de las ganancias de Trump de 2025.

Otro episodio infame, el escándalo de Teapot Dome de inicios de la década de 1920, provocó la condena a prisión del entonces secretario del interior Albert Fall, el primer funcionario del gabinete del gobierno de EE. UU. en ser condenado por un delito mayor.

En 1922, Fall arrendó unos campos de petróleo, propiedad del gobierno federal, en Wyoming y California a dos compañías privadas que recibieron términos muy favorables a cambio de sobornos de unos $400,000, o unos $8 millones de hoy en día. Luego, las petroleras les pagaron $1 millón más, o unos $19 millones actuales, a varios periódicos para evitar que la noticia saliera a la luz.

El componente económico de Watergate, uno de los escándalos de corrupción más corrosivos en la historia de nuestra nación, alcanzó los $22 millones (más de $170 millones de la actualidad) en concepto de contribuciones de campaña ilegales y pagos de soborno para silenciar a los implicados. Hubo otros escándalos de corrupción importantes a lo largo de las últimas décadas —de Abscam, de los cinco de Keating y de Jack Abramoff— que, en su conjunto, sumaron unos $23 millones de dólares de hoy en día.

Cabe aclarar que esta no es una lista exhaustiva de todos los escándalos políticos que han ocurrido en los Estados Unidos. Pero, con una sola excepción, todas las cifras involucradas en estos episodios más sobresalientes son una orden de magnitud menor a lo que el presidente Trump ya ha ganado en lo que va de su segundo mandato. Incluso el escándalo de Crédit Mobilier de hace 160 años, que equivale a la mitad de las ganancias recientes de Trump, empalidece en comparación.

Este estilo de gobierno personalista y lucrativo perjudica la noción de que los cargos públicos merecen la confianza del público. Profundiza la sensación del pueblo estadounidense de que la política y el gobierno son entidades corruptas que solo atienden los intereses de las élites adineradas, en lugar de resolver los problemas que le importa a la mayoría de la gente en su vida diaria.

En el pasado, en especial después de la Edad Dorada y del escándalo Watergate, los escándalos de corrupción generaron tal indignación pública que se tradujeron en reformas. Lo mismo puede pasar hoy día. Pero se precisará de una agenda de reformas audaces y de líderes que prioricen su promulgación.

 

Acontecimientos sobre la financiación de campañas que seguimos de cerca

Recaudaciones astronómicas y sin precedentes de los súper-PAC

MAGA Inc., el supercomité de acción política, o súper-PAC, a favor de Trump, recaudó la cifra récord de $305 millones después de la reelección de Trump, aun cuando este no puede volver a ser candidato. Fueron megadonantes quienes contribuyeron a esos fondos, ya que el 96 por ciento de los ingresos del grupo provino de donaciones de $1 millón o más. Muchos de los donantes tienen claros intereses en las políticas de la administración y se han beneficiado del debilitamiento de las regulaciones en sus industrias, de postulaciones a cargos en la administración y de la concesión de indultos.

Esta recaudación astronómica de este súper-PAC se suma a otras enormes cifras que han recaudado los aliados de Trump, como los fondos para construir el salón de baile de la Casa Blanca y los eventos que se realizarán en conmemoración de los 250 años de la nación, a cambio de darles a los megadonantes un acceso privilegiado al presidente.

Grandes sumas recaudadas para las contiendas a gobernador

Al inicio del ciclo electoral 2026, algunos candidatos a gobernador en ciertos estados pendulares están recaudando cifras récord.

  • En Arizona, la gobernadora Katie Hobbs (D) recaudó $5.9 millones para su campaña de reelección del año pasado, una suma récord para un año no electoral. Karrin Taylor Robson, que había gastado casi $17 millones de su propio bolsillo en su campaña fallida a gobernadora de 2022, lidera la recaudación de fondos del partido republicano en lo que va de este ciclo electoral, gracias a los más de $2 millones provenientes de su propio bolsillo.
  • La campaña del gobernador Joe Lombardo (R) para su reelección en Nevada ha recaudado la suma histórica de $9 millones, cuatro veces y medio más que su contrincante mejor financiado. Sin embargo, el sitio web de la campaña de Lombardo afirma tener $15 millones en efectivo contando las contribuciones de “dos PAC afiliados”. A estos súper-PAC, principalmente financiados por grupos relacionados a casinos, la ley les permite recaudar fondos ilimitados solo si operan independientemente del candidato.
  • La contienda por ocupar la gobernación de Míchigan podría batir el récord de financiación de campañas. La secretaria de estado Jocelyn Benson (D) recaudó $5.7 millones al mes de diciembre. Le siguen de cerca el alcalde de Detroit, Mike Duggan (I), y el ex fiscal general Mike Cox (R), que contribuyó personalmente la mayor parte de los $5 millones recaudados. Por su parte, el representante John James (R) ha recibido unos $4.5 millones y cuenta con el apoyo de un súper-PAC que aceptó $5 millones de la familia DeVos, los principales donantes en la esfera política conservadora de Míchigan.
  • También estamos monitoreando las contiendas a gobernador en los estados pendulares de Georgia y Wisconsin, aunque la recaudación de fondos no ha adquirido sumas tan altas en ninguna de ellas, por ahora.

Las elecciones primarias reñidas de Kentucky

Las elecciones primarias del partido republicano para el Congreso están mostrando los primeros indicios de grandes donaciones.

  • En la contienda para ocupar el escaño del Senado que deja libre Mitch McConnell tras su retiro, trascendió que Elon Musk había donado $10 millones el mes pasado a un súper-PAC que apoya a Nate Morris, quien ha financiado su campaña con $3 millones de su propio bolsillo. El gasto independiente en esta contienda también ya está en marcha, con $6 millones contribuidos por grupos que respaldan a Morris o al representante Andy Barr.
  • Thomas Massie, que se ha enfrentado a Trump con respecto a varios temas de prominencia, como la ley presupuestaria de julio de 2025 y la divulgación de los documentos sobre Jeffrey Epstein, se disputa las elecciones primarias con Ed Gallrein, respaldado por Trump. Dos megadonantes trumpistas han gastado millones de dólares en este duelo de dos súper-PAC contrincantes: Paul Singer financió al grupo anti-Massie, y Jeffrey Yass financió indirectamente al grupo pro-Massie.

Nuevos alcaldes electos financiados con fondos públicos

Cuatro alcaldes que empiezan sus mandatos este año ganaron las elecciones financiando sus campañas mediante fondos públicos. El alcalde de la ciudad de Nueva York, Zohran Mamdani (D), recibió el máximo disponible del programa de financiación mediante pequeñas donaciones de la ciudad y, el pasado septiembre, les dijo a sus partidarios que dejaran de donar.

En Albuquerque, el alcalde Tim Keller (D), el único candidato financiado con fondos públicos de la contienda, ganó su reelección en la segunda vuelta electoral de diciembre. La ciudad de Santa Fe eligió a Michael Garcia, uno de los dos candidatos financiados mediante fondos públicos en una contienda de ocho candidatos. En Seattle, Katie Wilson venció al alcalde que defendía su reelección y los dos candidatos aceptaron los cupones para la democracia del programa de financiación pública de la ciudad.

Acontecimientos judiciales

En diciembre, la Corte Suprema de los EE. UU. escuchó los alegatos orales en un caso que disputa las reglas federales impuestas hace décadas para limitar cuánto dinero los partidos políticos nacionales pueden gastar en las campañas en coordinación con sus candidatos. Esta causa judicial, presentada por el Comité Nacional Republicano del Senado, quiere seguir debilitando los límites de contribución de las campañas, ya que los límites sobre los partidos políticos durante la recaudación de fondos son docenas de veces más altos que sobre los candidatos.

El escrito de amicus curiae que presentó el Brennan Center argumenta que la Corte debe conservar los límites. Si bien muchos analistas pronostican que la Corte presidida por Roberts continuará con la racha de anular restricciones para la financiación de las campañas, algunos magistrados de la mayoría conservadora no dejaron entrever sus posturas en los alegados orales, lo cual hace difícil predecir el resultado de la disputa.

Otra causa judicial que se sigue abriendo paso en los tribunales es la demanda contra una ley de Maine que impone un límite de contribución de $5,000 sobre todos los comités políticos, lo cual efectivamente prohibiría el uso de súper-PAC. Después de que un tribunal de primera instancia bloqueara la ley el pasado julio, el estado apeló el caso ante el Tribunal Federal de Apelaciones para el Primer Circuito.

Varios grupos a favor de la ley presentaron nueve escritos de amicus curiae para pedirle al tribunal que la confirme, entre ellos, un grupo bipartidista de excongresistas y exgobernadores, un grupo de “estadounidenses muy ricos” y distintas organizaciones prodemocracia. El escrito del Brennan Center explicó cómo, en realidad, la forma en que operan los súper-PAC contradice los supuestos de la Corte en el caso Citizens United.

Mientras tanto, algunos estados están encontrando maneras innovadoras de desafiar los dictámenes judiciales desastrosos en materia de la financiación de las campañas. La asamblea legislativa de Virginia presentó una “ley de aplicación automática” donde se afirma que el caso Citizens United y otras opiniones judiciales desregulatorias se decidieron sobre supuestos incorrectos.

Este proyecto de ley establece límites de gasto y contribución de las campañas prohibidos por la actual jurisprudencia constitucional, pero señala que se aplicarán solamente si esas restricciones cambian debido a un nuevo dictamen de la Corte Suprema o a una enmienda constitucional. Esta idea surgió tras una propuesta del Brennan Center.

En Montana, varios grupos de activistas han propuesto una iniciativa para ser incorporada en la boleta electoral que cambiaría las leyes corporativas del estado y dispondría que las corporaciones no tienen el derecho a realizar gastos políticos. Las organizaciones activistas buscan obtener la aprobación del estado sobre el lenguaje que se incluirá en la boleta y recolectar 60,000 firmas para que se coloque la iniciativa en la boleta de este año.

Por si no te enteraste: los últimos trabajos del Brennan Center

Nueve soluciones para enfrentar la corrupción política — Daniel Weiner, Joanna Zdanys y Eric Petry presentan nueve ambiciosas propuestas para que el Congreso aborde la magnitud de la corrupción política sin precedentes de hoy en día en lo que es la primera de una serie de propuestas de reformas políticas que publicará el Brennan Center en los próximos meses. LEER MÁS. Michael Waldman, Daniel Weiner y la analista de encuestas Celinda Lake dialogan sobre la necesidad de implementar estas reformas aquí.

Recaudación de fondos récord para alguien que no puede ser reelecto — Ian Vandewalker analiza en profundidad la recaudación de fondos de un súper-PAC a favor de Trump, MAGA Inc. LEER MÁS

Un sistema de incentivos distorsionado en el Congreso — Maya Kornberg explica cómo ciertos acontecimientos en la forma en que funciona el Congreso han incitado a sus miembros a crear mensajes más mediáticos y alejarse del trabajo legislativo y las tareas de servicio público a favor de su electorado. LEER MÁS

Financiación de campañas en la Corte Suprema — Eric Petry explica las repercusiones del caso de la Corte Suprema sobre los límites en las contribuciones de campaña de los partidos políticos. LEER MÁS

Las elecciones de este año impar baten récords en gastos — Ian Vandewalker analiza el gasto récord registrado en las elecciones estatales y locales de 2025, y pone de manifiesto la forma en que la era marcada por el caso Citizens United está inflando cada vez más los costos de las campañas, más allá de las contiendas federales. LEER MÁS

Una nueva Era Dorada — Michael Waldman advierte que estamos entrando en una era de capitalismo nepotista, parecida a la corrupta Era Dorada de fines del siglo XIX, con riesgos similares para la economía. LEER MÁS

Anticipándonos al fin de la era de Citizens United — Jay Swanson y Eric Petry argumentan que los estados pueden usar leyes “de aplicación automática” para oponerse a los dictámenes judiciales equivocados que anulan las reglas de financiación de las campañas y para establecer nuevas leyes que se aplican solo cuando esas reglas se revocan. LEER MÁS

Hacer cumplir las reglas contra los emolumentos — Eric Petry, Daniel Weiner y Harry Isiah Black explican por qué el Congreso debe promulgar una legislación que codifique la Cláusula de Emolumentos de la Constitución, de tal forma que se implemente la regla que colocaron los fundadores de nuestra nación sobre el presidente y otros funcionarios federales que tienen prohibido recibir beneficios de los gobiernos extranjeros. LEER MÁS

ACLARACIÓN: Esta nota se ha actualizado para incluir el valor de las participaciones accionarias que los miembros del Congreso aceptaron en conexión con el escándalo de Crédit Mobilier y la suma de los pagos realizados a los periódicos vinculados al escándalo de Teapot Dome.

Traducción de Ana Lis Salotti