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- La encuesta demuestra que el público considera que la corrupción es un problema grave que existe en todos los ámbitos del gobierno.
- La gran mayoría de los estadounidenses apoya la implementación de las soluciones que aborden el rol de la concentración de la riqueza en la política y el enriquecimiento personal desenfrenado de aquellos que se encuentran en el poder.
Una nueva encuesta llevada a cabo por el Brennan Center revela que una amplia mayoría de electores republicanos, demócratas e independientes comparten una profunda preocupación por la corrupción del gobierno, un concepto que la mayoría de los votantes define en términos generales y a la que achacan que muchos de los problemas más graves del país sigan sin resolverse.
La encuesta, realizada entre 2,000 votantes registrados a lo ancho del país entre el 28 de abril y el 6 de mayo, también señala que existe un fuerte apoyo del público en general a favor de reformas anticorrupción claves, como incorporar nuevos límites en las contribuciones de dinero en las elecciones y protecciones más sólidas contra el lucro personal de los altos funcionarios del gobierno.
Algunos de nuestros principales hallazgos son los siguientes:
- Los votantes ven la corrupción como un problema grave que existe en todas las instituciones del gobierno. Más de 9 de cada 10 votantes (92 por ciento) cree que la corrupción es un gran problema en la política y el gobierno, y una enorme mayoría percibe a los dos últimos presidentes, al Congreso y a la Corte Suprema como instituciones corruptas.
- Los votantes definen la corrupción en términos generales. La mayoría considera que la corrupción abarca una amplia gama de comportamientos, por ejemplo, que los funcionarios utilicen su cargo para beneficio personal (97 por ciento), que prioricen los intereses de los multimillonarios y las grandes corporaciones por encima de los del público (94 por ciento), que derrochen el dinero de nuestros impuestos (90 por ciento) y que no respondan a las necesidades de su electorado (76 por ciento).
- Los votantes identifican varias causas de la corrupción entre los cargos electos. Señalan que las principales causas de corrupción son la falta de consecuencias tras los comportamientos corruptos (79 por ciento), el hecho de que los funcionarios prioricen su beneficio económico personal (79 por ciento), y las contribuciones a las campañas electorales que realizan los multimillonarios (64 por ciento) y las grandes corporaciones (62 por ciento).
- Los votantes dicen que la corrupción es la culpable de que muchos problemas cotidianos sigan sin resolverse. Una impresionante mayoría considera que la corrupción es la responsable de algunos de los grandes problemas que el gobierno no ha logrado resolver desde hace años (88 por ciento) y de la disfunción de la administración pública (83 por ciento).
- Los votantes exigen reformas profundas. Las principales políticas propuestas para combatir la corrupción cuentan con un respaldo generalizado, más allá de las distintas ideologías políticas. Algunas de las reformas más favorecidas son una enmienda constitucional para restaurar los límites en las contribuciones de dinero en las elecciones (79 por ciento), la divulgación obligatoria de todas las contribuciones y todos los gastos de campaña durante las elecciones federales (85 por ciento), la creación de una nueva entidad que regule y haga cumplir las reglas de ética para el gobierno federal (81 por ciento) y una enmienda constitucional para restringir la facultad del presidente de conceder indultos (69 por ciento).
El electorado ve la corrupción como un problema sistémico grave
Con esta definición amplia en mente, una enorme parte del electorado percibe la corrupción como un problema sistémico y generalizado. La encuesta señala que el 92 por ciento de las personas votantes considera que la corrupción es un problema grave en la política y el gobierno estadounidense, y el 62 por ciento lo clasifica como un problema muy grave. El 93 por ciento expresa bastante o mucha preocupación por la influencia que la corrupción ejerce sobre los funcionarios electos.
Los votantes ven la corrupción como un problema endémico en el gobierno de los EE. UU. Cuando se les preguntó si creían que la corrupción era una práctica individual o un problema estructural arraigado, casi las dos terceras partes dijeron que era un problema estructural. Más de la mitad de las personas encuestadas (55 por ciento) señaló que el proceso de presentarse a las elecciones y luego ocupar un cargo en el gobierno es lo que convierte a los funcionarios en corruptos, mientras que el 45 por ciento piensa que las personas que se presentan a elecciones u ocupan cargos políticos ya tienden a ser corruptas.
El electorado clasificó a las principales instituciones del gobierno federal como corruptas, entre ellas, el Congreso (85 por ciento), el presidente (68 por ciento), el gabinete (81 por ciento) y la Corte Suprema (62 por ciento). Con respecto al Congreso, esos hallazgos fueron mayormente uniformes para todas las categorías demográficas encuestadas: partido político, raza, nivel educativo, nivel de ingresos, edad, zonas urbanas/suburbanas/rurales y región geográfica.
El electorado define la corrupción en términos amplios
El electorado tiene una perspectiva amplia sobre lo que considera corrupción en el gobierno, en parte basada en la percepción de que el gobierno trabaja principalmente para las clases ultrarricas e influyentes y no prioriza los intereses del electorado común.
La encuesta demuestra que, si bien el 97 por ciento de los votantes considera corrupto a todo funcionario del gobierno que utilice su cargo para obtener ganancias personales, casi la misma proporción (89 por ciento) cree que también es una práctica corrupta cuando se atienden los intereses de los multimillonarios y las grandes corporaciones por encima de los del público en general.
Gran parte del electorado de todas las banderas políticas también asocian la corrupción con la ineficacia e inaccesibilidad del gobierno. El 90 por ciento indica que, cuando los dólares de sus impuestos se gastan en programas que no parecen beneficiar al pueblo, eso también se considera corrupción, y el 79 por ciento señala que otro ejemplo de corrupción es cuando el Congreso no se centra en los problemas que afectan al pueblo.
El electorado concuerda en que la corrupción tiene muchas causas
Por lo general, el electorado de todas las ideologías políticas señala que la corrupción está causada por la falta de consecuencias tras los comportamientos corruptos (79 por ciento) y por el hecho de que los funcionarios electos priorizan su beneficio personal (79 por ciento). A estas causas, se les suman muy de cerca, y nuevamente sin importar la ideología política, las contribuciones a las campañas electorales que realizan las grandes corporaciones y los multimillonarios, con el 62 y el 64 por ciento de las respuestas, respectivamente.
El electorado cree que la corrupción tiene serias consecuencias en su vida cotidiana
Los votantes asocian la corrupción directamente con sus problemas cotidianos y con las dificultades que enfrentan diariamente al lidiar con el gobierno. El 88 por ciento dice que la corrupción es responsable de la persistencia de los problemas actuales más graves que el gobierno no logra resolver, y el 83 por ciento indica que la corrupción es la causante de que los servicios públicos no funcionen como corresponde.
El 89 por ciento del electorado —una abrumadora mayoría de demócratas, republicanos e independientes— considera que la corrupción es la culpable de las políticas que benefician a los multimillonarios y a las grandes corporaciones a costa del pueblo estadounidense.
El pueblo, más allá de las ideologías políticas, exige un cambio
La percepción del electorado sobre la corrupción generalizada y sus consecuencias en su vida cotidiana se traduce en un fuerte pedido de soluciones. Cada una de las reformas incluidas en esta encuesta recibió casi o más del 70 por ciento de apoyo, y esas mayorías se mantuvieron constantes más allá de las diferencias ideológicas.
De hecho, la mayor parte de las propuestas reunió el apoyo de la supermayoría de cada partido político y también entre las personas independientes. Además, el apoyo generalizado se extendió por encima de las otras categorías demográficas, como raza, edad, género, nivel educativo y región geográfica. Incluso entre la pequeña minoría de los votantes (8 por ciento) que no considera la corrupción como un problema importante, casi todas las propuestas de las políticas anticorrupción recibieron un apoyo mayoritario.
Una enorme mayoría de los votantes de todos los partidos políticos apoyan las reformas de financiación de las campañas electorales. Estas incluyen leyes para acabar con las donaciones anónimas, es decir, los fondos financiados por grupos que no divulgan la identidad de sus donantes (85 por ciento en total, con el 88 por ciento de los demócratas y el 85 por ciento de los republicanos), y una enmienda constitucional para revocar los dictámenes de la Corte Suprema que han anulado los límites en las contribuciones de dinero en las elecciones (79 por ciento en total, con el 84 por ciento de los demócratas, el 81 por ciento de los independientes y el 75 por ciento de los republicanos).
La supermayoría de los votantes encuestados de todas las regiones del país apoya la iniciativa de enmendar la Constitución para restaurar los límites en la financiación de las campañas políticas, con el respaldo de más de tres cuartas partes del electorado del oeste (82 por ciento), sur (78 por ciento), noreste (81 por ciento) y medio oeste del país (76 por ciento). La misma uniformidad de apoyo se observó en las zonas urbanas (81 por ciento), suburbanas (79 por ciento) y rurales (76 por ciento).
El electorado también apoya la implementación de importantes reformas para frenar el lucro personal en las altas cúpulas del gobierno. Por ejemplo, los votantes de todas las afiliaciones políticas quieren fortalecer las leyes de ética federales para las tres ramas de gobierno.
Ello incluye prohibir la existencia de los conflictos de intereses para el presidente (83 por ciento), exigirle a la Corte Suprema que adopte un código de ética de cumplimiento obligatorio (84 por ciento), prohibir la compra y venta de las acciones de parte de los miembros del Congreso (81 por ciento), crear una nueva agencia federal para hacer cumplir las leyes anticorrupción (81 por ciento) y aprobar una enmienda constitucional para limitar la facultad unilateral del presidente de conceder indultos (69 por ciento).
Al menos el 70 por ciento del electorado joven (de entre 18 y 34 años) respalda reformas que buscan resolver el abuso de poder del gobierno con fines corruptos. Estas soluciones también cuentan con el apoyo de las grandes mayorías en todos los demás grupos de edad, dentro de los cuales los votantes de 65 años y más son los que demuestran el mayor nivel de apoyo.
La encuesta del Brennan Center demuestra que el público considera que la corrupción es un problema grave que existe en todos los ámbitos del gobierno. También ofrece un rayo de esperanza: la gran mayoría de los estadounidenses, más allá de su afiliación política, apoya la implementación de las soluciones que aborden el rol de la concentración de la riqueza en la política y el enriquecimiento personal desenfrenado de aquellos que se encuentran en el poder, con el fin de restablecer la capacidad del gobierno de servir a la ciudadanía y recuperar la confianza en las instituciones.
La analista de investigación Emily Gill realizó valiosas contribuciones al cuestionario de la encuesta y a la investigación que sustenta este análisis.
Traducción de Ana Lis Salotti