Tropas militares en las calles de Los Ángeles
El despliegue militar es una maniobra política arriesgada e innecesaria.
El despliegue militar es una maniobra política arriesgada e innecesaria.
La decisión del presidente representa un ejercicio de poder sin precedentes, peligroso y legalmente cuestionable.
La Corte Suprema no debería dar marcha atrás.
Un nuevo estudio revela que muchas personas a quienes se les impidió votar no vuelven a participar en la próxima elección.
Durante décadas, las personas votantes y organizaciones han presentado con éxito demandas en contra de reglas discriminatorias por motivos raciales bajo la Sección 2 de la ley de derechos civiles.
La propuesta violaría la facultad de clemencia prevista por la Constitución, como así también la prohibición de la Octava Enmienda de imponer castigos crueles o inusuales.
El Congreso debe reparar un sistema que le quita poder al electorado y beneficia solo a los intereses de los donantes adinerados.
Un experto independiente asume el control después de que la ciudad no logró mejorar las condiciones.
La ley afectó mucho más a las personas no blancas y redujo su probabilidad de votar en elecciones futuras.
La ley federal restringe el despliegue de las fuerzas armadas sobre suelo estadounidense, pero hay vacíos legales que invitan al abuso. El Congreso y los estados deben tomar cartas en el asunto.