¿Pueden los partidos políticos salvar la democracia?
Pueden dejar de ser parte del problema y convertirse en parte de la solución.
Pueden dejar de ser parte del problema y convertirse en parte de la solución.
Trump el empresario decía: “Estás despedido”; Trump el presidente pelea en los tribunales por el derecho de decir esas mismas palabras cuando se le antoje.
El Congreso y los tribunales deben ponerle freno al lucro personal de los políticos.
La última decisión de la Corte sobre el derecho al voto parte de la premisa errónea de que la política en la región ya superó la cuestión racial.
El intento del presidente de tomar el control de las elecciones ya está en marcha.
Los magistrados ya no pueden fingir más neutralidad política.
Tanto los líderes republicanos como demócratas se oponen a los intentos ilegales del Departamento de Justicia de recopilar los datos de los votantes.
La Corte Suprema se está aprovechando de nuestro deficiente sistema de frenos y contrapesos.
Los escritos de amicus curiae presentados ante la justicia demuestran el terrible daño que la orden ejecutiva de Trump relacionada con la ciudadanía por nacimiento le causaría a la comunidad latina y a toda la nación.
Su mandato ha incluido múltiples escándalos éticos, además de votaciones que hicieron retroceder el derecho al voto y posibilitaron un gasto corporativo ilimitado en las elecciones.