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Este ciclo electoral de medio término ha registrado los aportes individuales más grandes en la historia moderna.
Al mismo tiempo, la indignación ciudadana ante la influencia del dinero está llegando a un punto crítico.
A medida que las elecciones de 2026 entran en su recta final, el gasto de los súper-PAC y de los fondos de financiación anónimos (dark money) están rompiendo récords con cientos de millones de dólares provenientes de grandes donantes vinculados a la inteligencia artificial, las criptomonedas, el sector financiero y otras industrias que buscan influir en las políticas de gobierno.
Este ciclo electoral de medio término ha registrado los aportes individuales más grandes en la historia moderna. Según informes, Elon Musk ha gastado por lo menos $366 millones para elegir a candidatos republicanos.
Más que en cualquier otro ciclo electoral de medio término desde el fallo Citizens United de 2010, los grandes donantes se están inclinando hacia un solo partido: el Partido Republicano. Los republicanos también tienen una amplia ventaja, hasta ahora, en el gasto realizados por los partidos nacionales, los cuales ––gracias a sentencias de la Corte Suprema–– cuentan con mucha más libertad este año para gastar fondos en estrecha colaboración con los candidatos.
Todo esto ocurre prácticamente sin supervisión regulatoria, ya que la Comisión Federal de Elecciones lleva más de un año sin contar con el quórum necesario. Al mismo tiempo, la indignación ciudadana ante la influencia del dinero está llegando a un punto crítico, llevando a ambos partidos a hacer campaña con promesas de combatir la corrupción si ganan.
A continuación, cinco cosas que debes saber sobre cómo el dinero está moldeando este ciclo electoral sin precedentes.
Los súper-PAC financiados por los megadonantes y los fondos anónimos están batiendo récords.
El gasto independiente realizado por los súper-PAC y otros grupos alcanzaron un nuevo récord de $2 mil millones para finales de septiembre, un aumento del 51 por ciento respecto al último ciclo de elecciones de medio término, tras realizar ajustes por la inflación. Los súper-PAC dependen casi exclusivamente de las donaciones de cientos de miles de dólares, o más, provenientes de un puñado de megadonantes.
Se supone que estos grupos operan independientemente de los candidatos, pero esa separación es cada vez más una ficción jurídica, ya que los candidatos y los grupos externos ahora y a menudo trabajan a la par. En uno de los ejemplos más descarados, el presidente Trump en repetidas ocasiones se refirió a los cientos de millones que recaudó su súper-PAC, MAGA Inc., como “su” dinero y no ocultó en absoluto que él lo controla.