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Spread stack of $100 bills
LightFieldStudios/Getty
Análisis

$1,000 millones de dólares secretos están influenciando las elecciones de medio término

Es posible que nunca sepamos de dónde provino gran parte de ese dinero.

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LightFieldStudios/Getty
septiembre 22, 2026

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  • Estas elecciones de medio término podrían decidirse por los fondos anónimos de financiación, por las grandes donaciones, por el dinero de las empresas tecnológicas.
  • Podría influenciar el resultado de muchas contiendas. Y es posible que nunca sepamos realmente qué ocurrió.

Hay consultores políticos advirtiéndoles a los candidatos demócratas que no hablen públicamente sobre la regulación de la inteligencia artificial (IA), informó Politico esta semana. No porque sea un tema criticado (¡sería muy favorable!). No, según advierten los consultores, es porque cualquier candidato que hable abiertamente sobre el tema podría verse perjudicado por los millones de dólares que, de repente, las compañías tecnológicas han inyectado en las contiendas electorales.

Estas elecciones cruciales de medio término de 2026 podrían decidirse por los fondos anónimos de financiación, por las grandes donaciones, por el dinero de las empresas tecnológicas. Sobre todo, por el dinero secreto. Se está gestando una tormenta financiera. Podría influenciar el resultado de muchas contiendas. Y es posible que nunca sepamos realmente qué ocurrió. Todo esto ha recibido muy poca atención.

Según The New York Times, “a la ancho de todo Estados Unidos, las elecciones de medio término se están inundando por los fondos anónimos de financiación”. Así se le llama cuando la identidad de la persona que dona o gasta el dinero se mantiene en secreto y no se divulga al público. En lo que va de este año, según informa el New York Times, se han vertido $1,000 millones de fondos anónimos en el sistema político, y el número real probablemente sea mucho más alto. Mañana en nuestro podcast, voy a hablar con Theodore Schleifer, uno de los autores del artículo periodístico.

Surgen comités políticos con nombres vagamente patrióticos y, de repente, tienen decenas de millones de dólares para gastar. Los avisos publicitarios se centran en temas muy alejados de las preocupaciones reales del electorado. Ya no se trata solo de la televisión. El dinero se destina también a avisos publicitarios digitales y a creadores de contenido. El público no sabe de dónde proviene todo este dinero, pero los candidatos seguro que sí.

A inicios de este año, supercomités de acción política, o súper-PAC, financiados por firmas de inteligencia artificial rivales se batieron en duelo en las calles de Manhattan, cuando gastaron decenas de millones de dólares a favor o en contra de un solo candidato al Congreso, Alex Bores, crítico declarado del sector de la inteligencia artificial. En todo el país, este año las compañías de inteligencia artificial y criptomonedas gastaron más de $127 millones en las elecciones primarias.

Es demasiado frecuente que el dinero en la política se convierta en un ruido de fondo. La prensa suele prestarle atención únicamente al “dinero físico” divulgado que reciben los candidatos e ignorar el gasto secreto que es más difícil de cuantificar. Los titulares se centran en los llamativos socialistas democráticos o en los ataques contra los grupos pro-Israel como el AIPAC. Mientras tanto, las grandes industrias hacen lo suyo: inyectar montos astronómicos de dinero en el proceso político.

¿Cuál será el efecto partidista de todo esto? Según otra noticia del New York Times, veinte grandes donantes, la gran mayoría multimillonarios, han gastado $1,200 millones en las elecciones en lo que va de este año. Todos, con la excepción de dos, donaron a favor de los republicanos. Elon Musk anunció hace poco su intención de gastar al menos $100 millones a través de su propio súper-PAC. Por otro lado, la mayor parte de los fondos anónimos de financiación de 2024 se destinó a los demócratas en las contiendas federales.

Después de que se cuenten los votos, es posible que sepamos si todo ese dinero marcó la diferencia en muchas contiendas o no y de qué manera. Pero no necesariamente sabremos quiénes aportaron los fondos que más influyeron en las elecciones. Quizá lo más importante es que todo ese dinero seguro tendrá un enorme impacto sobre el gobierno.

Hay que agradecerle todo esto a la Corte Suprema. La Corte ha destruido las leyes de financiación de las campañas políticas, en el caso Citizens United y otros. Según los magistrados, esta magnitud ilimitada de gasto político está permitida si se la divulga (no se divulga) y si es independiente (no me vengan con eso).

En un momento, el magistrado John Roberts, presidente de la Corte, determinó que la capacidad de realizar contribuciones de campaña ilimitadas era “el objetivo principal” de la Primera Enmienda. Nuestro sistema político distópico y empapado de dinero es producto de una Corte Suprema que necesita una reforma urgente.

La prensa podría hacer mucho más que tan solo explicar lo que está ocurriendo. El New York Times y algunos otros medios han realizado un trabajo estelar. Pero es con demasiada frecuencia que los totales del dinero de campaña se tratan como si no fueran más que las apuestas políticas en una carrera de caballos.

Los propios políticos deben dar una respuesta. Año tras año, la clase política denuncia la corrupción, pero no hace nada para aprobar mejores leyes de financiación de las campañas. El próximo Congreso debe priorizar la reforma.

Necesitamos una ley que ponga fin a los fondos anónimos de financiación e implemente una financiación pública mediante pequeñas donaciones, además de una enmienda constitucional que revoque los dictámenes errados como los de Citizens United y Buckley v. Valeo.

La indignación pública por la corrupción es extraordinariamente fuerte en todo el espectro ideológico, tal como lo demostró una reciente encuesta del Brennan Center. Es en este momento del año cuando capturamos toda la atención de quienes nos van a gobernar.

El electorado debe preguntarles a sus candidatos: los discursos sobre la democracia son muy bonitos, pero ¿qué van a hacer concretamente para contrarrestar las grandes donaciones en la política? Y luego, hacer que cumplan con sus promesas.

Traducción de Ana Lis Salotti