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Voting machines
Brett Carlsen/Getty
Análisis

Las autoridades electorales se preparan para posibles ciberataques con la inteligencia artificial

El nuevo modelo de inteligencia artificial de Anthropic, Claude Mythos, advierte sobre una mayor amenaza contra las elecciones, pero esa amenaza no es nueva.

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Brett Carlsen/Getty
abril 23, 2026

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Los riesgos de los ciberataques asistidos por la inteligencia artificial recalcan más que nunca que la seguridad en las elecciones es una carrera sin línea de llegada.

Las respuestas a las amenazas de seguridad anteriores también muestran el camino para lograr mejoras en el futuro.

Desde que ChatGPT y otros sistemas de inteligencia artificial (IA) generativa se volvieron disponibles masivamente, el Brennan Center y otros expertos han estado advirtiendo que esta tecnología puede causar más ciberataques contra las elecciones y otros tipos de infraestructura crítica.

Los informes que indican que el nuevo modelo de inteligencia artificial de Anthropic, Claude Mythos, puede detectar vulnerabilidades de software que hasta los expertos humanos más experimentados pasarían de largo, ponen de manifiesto la urgencia de esos riesgos.

Afortunadamente, las autoridades electorales se han estado preparando para enfrentar posibles ciberataques y han logrado importantes avances a la hora de aumentar la seguridad de sus sistemas durante la última década, al incorporar mejores prácticas de ciberseguridad en cada etapa del proceso electoral.

Anthropic afirma que su nuevo modelo puede detectar de forma autónoma vulnerabilidades en el software con más eficiencia que incluso los investigadores expertos en seguridad.

En teoría, si se le brindara acceso a este nuevo modelo, cualquier usuario amateur podría ser capaz de identificar y explotar vulnerabilidades en modos en que antes solo podían hacerlo los actores más sofisticados, como las naciones estado. Por eso, Anthropic decidió no lanzar el modelo Mythos públicamente.

En cambio, en el marco de una iniciativa que Anthropic llama Proyecto Glasswing, le ha ofrecido acceso a Mythos a un grupo de importantes firmas tecnológicas y operadores de infraestructura crítica, para que estas compañías puedan identificar y abordar de manera proactiva las vulnerabilidades de sus propios sistemas. Si bien Anthropic actualmente controla el acceso a su modelo para prevenir los abusos, los expertos creen que es solo cuestión de tiempo para que haya herramientas disponibles al público que anuncien tener las mismas capacidades.

Este peligro no necesariamente será nuevo para las autoridades electorales. Año tras año, las elecciones han recibido ciberataques muy sofisticados provenientes de adversarios extranjeros y actores delictivos que buscan interferir en los comicios. Las autoridades electorales han preparado planes para enfrentar estas amenazas y las han minimizado cuando surgían.

Si bien las herramientas de detección de vulnerabilidades asistidas por la inteligencia artificial podrían aumentar la magnitud de los posibles ataques, igualmente representa una diferencia solo en la escala —y no en el tipo— de los ataques que las autoridades electorales se han preparado para enfrentar.

Algunos expertos en seguridad con acceso a Mythos han dicho públicamente que coinciden con este análisis y han señalado que incluso las vulnerabilidades antes no identificadas podría haberlas detectado un investigador humano, que no eran vulnerabilidades totalmente nuevas.

Las capas de protección que construyeron las autoridades electorales para defenderse de los posibles ciberataques durante la era previa a la inteligencia artificial seguirán protegiéndonos de nuevos ataques y ofrecen un punto de partida sobre el cual los sistemas electorales podrán seguir fortaleciéndose.

Desde que ciertos actores rusos intentaron analizar e infiltrarse en las bases de datos estatales de registro de los votantes durante las elecciones de 2016, las autoridades electorales de todo el país han adoptado las mejores prácticas en seguridad y han actualizado su tecnología gracias a los fondos y el apoyo recibidos de los gobiernos estatales y federal.

Una encuesta de las autoridades electorales estatales demuestra que la mayoría de los estados han implementado las protecciones recomendadas para sus bases de datos de registro de los votantes, tales como exigir una autenticación multifactorial para todos los usuarios, usar los sistemas de monitoreo de las redes, llevar a cabo auditorías de los sistemas y crear copias de seguridad con regularidad.

Entre 2018 y 2024, el gobierno federal proporcionó más de $1 mil millones para actualizar las tecnologías electorales y ofreció un acceso gratuito a las evaluaciones de ciberseguridad y herramientas de detección de vulnerabilidades, lo cual les permitió a las autoridades electorales comprender mejor las amenazas contra sus sistemas y mejorar los protocolos de prevención.

Si bien, durante este último año, el gobierno federal ha recortado gran parte de este apoyo a favor de la seguridad de las elecciones, los estados, en general, tienen más capacidades de ciberseguridad para defender sus sistemas que hace una década, tras un programa de subsidios para la ciberseguridad estatal y local por un total de $1 mil millones de dólares y una duración de cuatro años, que se lanzó en 2021.

Lo que reviste más importancia es que las autoridades electorales no dependen únicamente de las protecciones de ciberseguridad para garantizar la precisión del conteo final de votos. Se preparan para la eventualidad de que surjan problemas y elaboran copias de seguridad, sistemas de redundancias y planes recuperación para asegurarse de que las personas votantes elegibles puedan votar y que se cuente cada uno de los votos emitidos.

A diferencia de que lo ocurría en 2016, cuando la cuarta parte de todos los votos se emitía en sistemas sin ningún registro en papel, ahora casi todos los votos tienen un registro en papel que puede revisarse manualmente si existe la preocupación de que haya habido un ciberataque contra los sistemas de votación.
 

En caso de errores con la tecnología que se usa en los sitios de votación, los estados también exigen tener preparados planes alternativos, tales como contar con boletas ya impresas y libros de votación en papel. Además, las autoridades electorales implementan una serie de controles durante el proceso de conteo para confirmar que todos los votos se hayan incluido correctamente en el conteo final.

Si bien el modelo Mythos de Anthropic es una llamada de atención, no es una llamada al pánico. Más bien, indica que es momento de que las autoridades electorales y quienes apoyan su trabajo redoblen los esfuerzos que ya están haciendo. Sobre todo, los líderes federales y estatales deben brindar los fondos suficientes y constantes en materia de seguridad electoral en la misma magnitud en que lo hicieron en los años inmediatamente posteriores a los incidentes de interferencia extranjera en las elecciones de 2016.

Los riesgos de los ciberataques asistidos por la inteligencia artificial recalcan más que nunca que la seguridad en las elecciones es una carrera sin línea de llegada: las salvaguardas para las tecnologías electorales deben avanzar al mismo ritmo que las amenazas emergentes.

De aquí en adelante, los estados deben tomar cartas en el asunto y ayudar a llenar el vacío que dejó el gobierno federal, que ha decidido reducir significativamente su apoyo para la ciberseguridad electoral (y para la seguridad de la infraestructura crítica en general) durante la administración Trump.

La encuesta anual de 2026 del Brennan Center a las autoridades y los funcionarios electorales locales demuestra que una enorme mayoría quiere que sus gobiernos proporcionen los servicios que antes ofrecía el gobierno federal, tales como las capacitaciones en seguridad electoral, las mejores prácticas sobre amenazas emergentes de seguridad, los ejercicios de planeación para posibles situaciones de seguridad y la ayuda para la respuesta a incidentes.

Sin embargo, el 75 por ciento de los funcionarios electorales locales dice que su gobierno local o estatal no les ha brindado los recursos adicionales para compensar los recortes federales.

El proyecto Election Security Exchange recomienda varias medidas de bajo costo para los funcionarios electorales, muchas de las cuales ya se están tomando. Algunas de esas medidas son mantener todo el software actualizado y activar las actualizaciones automáticas, usar una herramienta especializada de gestión de contraseñas para todas las cuentas, activar la autenticación multifactorial y llevar a cabo capacitaciones periódicas sobre phishing.

Por último, Anthropic, que afirma haber lanzado el Proyecto Glasswing “en un esfuerzo por incrementar la seguridad del software más crítico del mundo”, debería considerar cómo puede ampliar mejor esas protecciones a todo software que respalde el proceso electoral.

Hay que tomar en serio la amenaza de los ciberataques asistidos por la inteligencia artificial, tal como nos han advertido los expertos desde hace tiempo. Pero todas las personas encargadas de administrar las elecciones también deben afirmar con el mismo énfasis que este peligro emergente no obligará a las autoridades electorales a volver a empezar de cero.

Las bases que han construido durante los últimos diez años seguirán brindando protecciones fundamentales que les ayudarán a garantizar que cada votante elegible pueda emitir su boleta y que su voto se cuente. Las respuestas a las amenazas de seguridad anteriores también muestran el camino para lograr mejoras en el futuro.

Ahora es el momento de que los legisladores y otros funcionarios públicos inviertan en prácticas que sí funcionan y formen alianzas con las autoridades electorales para asegurarse de que nuestras salvaguardas siempre sigan por delante de las amenazas que buscan socavarlas.

Traducción de Ana Lis Salotti