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- De aquí a noviembre, todos podemos asegurarnos de que las autoridades electorales sepan que vamos a protegerlas.
- Podemos tener elecciones libres, justas e incluso sin contratiempos.
Esta semana, el autócrata Viktor Orbán concedió su derrota en las elecciones generales de Hungría. Fue una victoria arrasadora para Péter Magyar y para las democracias de todo el mundo.
Durante un período de 16 años, Orbán hizo todo lo posible para desmantelar y socavar las instituciones democráticas. Tomó el control de casi todos los medios noticiosos. Modificó las reglas electorales. Reemplazó a los jueces por otros leales a él. Su gobierno enfrentó numerosos escándalos de corrupción, entre ellos, uno por un indulto presidencial. También era uno de los favoritos de la administración Trump. Nuestro vicepresidente hizo campaña a su favor.
¿Cuáles son las implicaciones de su derrota para la democracia de los Estados Unidos? Cabe aclarar que las elecciones de medio término suelen castigar al partido político de turno, y es difícil predecir si estas elecciones en Hungría ofrecen cierto augurio sobre los resultados de noviembre.
Pero al igual que el Brexit presagió la victoria de Trump en 2016, las tendencias globales están ejerciendo influencia. En medio de los esfuerzos de Orbán de controlar las elecciones, los medios de comunicación y las instituciones democráticas, las fuerzas de la democracia hallaron una forma de perseverar mediante la organización del público y la indignación masiva.
En Hungría, la Unión Europea ha sido un freno contra el régimen autoritario. En los Estados Unidos, quizá sea el hecho de que los estados controlan las elecciones, principalmente a través de una red de autoridades electorales resueltas que a lo ancho del país se aseguran de que las elecciones sean libres y justas.
Hoy, esa red se encuentra bajo una inmensa presión. Esta semana, el Brennan Center publicó la sexta edición de nuestra encuesta anual de autoridades electorales. Allí se confirma una tendencia alarmante: las autoridades electorales están preocupadas por la seguridad y transparencia de las elecciones que supervisan.
La mitad teme que los líderes políticos interfieran en su trabajo. El 71 por ciento están planeando o preparándose activamente para enfrentar posibles disrupciones. El 80 por ciento pide más fondos y apoyo para satisfacer las necesidades de seguridad en las elecciones.
Estas autoridades son funcionarios públicos republicanos y demócratas que intentan cumplir con su trabajo lejos de la gresca partidista que ocurre en Washington.
Entre las confiscaciones del FBI de las boletas de las elecciones de 2020, los esfuerzos de la administración de manipular los equipos de votación y los recortes de fondos del gobierno federal en materia de seguridad electoral, las autoridades electorales tienen muchos motivos de preocupación.
Al mismo tiempo, numerosas organizaciones en todo el país han estado trabajando para darles a las autoridades electorales el apoyo que necesitan para defender nuestras elecciones en noviembre.
Después de que la administración Trump desmanteló la principal agencia federal encargada de capacitar a las autoridades electorales y reforzar la seguridad, muchas organizaciones se han puesto manos a la obra para llenar los vacíos de pericia técnica.
Una coalición de autoridades policiales y electorales retiradas y en ejercicio, llamada Committee for Safe and Secure Elections, ha estado ofreciendo capacitaciones y ejercicios teóricos de simulación a los líderes locales y estatales de todo el país, de modo que puedan prepararse para hacer frente a las situaciones difíciles y legalmente complejas que podrían ocurrir el día de las elecciones y establecer líneas de comunicación en caso de una posible interferencia en las elecciones.
El Brennan Center también ha estado trabajando para mantener al tanto a las autoridades electorales. Estamos elaborando manuales para cada estado que describen las leyes que intentan interferir en las elecciones, sugieren posibles escenarios y ayudan a las autoridades electorales, sus representantes legales y otras personas que les prestan apoyo a responder correctamente ante los incidentes de interferencia por parte del gobierno federal.
También hemos organizado una serie de cursos para cientos de abogados que representan a las autoridades electorales, a fin de informarles sobre sus derechos y responsabilidades y darles asesoramiento sobre cómo responder a las solicitudes de los datos electorales y de acceso a los equipos electorales.
Hay mucho más por hacer. Los estados deben llenar los vacíos de financiamiento que dejó el gobierno federal. En nuestra encuesta, el 75 por ciento de las autoridades electorales locales dijo que sus gobiernos locales o estatales no les han brindado nuevos recursos ni fondos para reponer la falta de apoyo federal. Además, el uso de la inteligencia artificial en las elecciones es otra preocupación creciente sobre la que las autoridades electorales deben mantenerse al tanto.
De aquí a noviembre, todos podemos asegurarnos de que las autoridades electorales sepan que vamos a protegerlas. Podemos tener elecciones libres, justas e incluso sin contratiempos. Podemos garantizar la perseverancia de nuestras instituciones democráticas. Al igual que en Hungría, requerirá de organización, preparación y colaboración.
Traducción de Ana Lis Salotti