- La lista de casos de emergencia en la sombra es donde la Corte resuelve cuestiones procesales, como la programación de casos, y donde evalúa las solicitaciones de medidas de emergencia, como las suspensiones de otras órdenes judiciales. Pero su rol está cambiando.
- Los casos de esta lista, a diferencia de los casos de la lista con méritos, por lo general no reciben una argumentación extensa ni alegatos orales.
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Mientras las demandas judiciales que disputan las acciones de la administración avanzan en el seno de los tribunales inferiores, el gobierno le ha solicitado a la Corte Suprema que realice revisiones de emergencia a un ritmo sin precedentes. Estos casos, que entran en la denominada “lista de casos de emergencia en la sombra” (conocido en inglés con el nombre de “shadow docket”), por lo general, consisten en una solicitud presentada por el gobierno para suspender una orden de un tribunal inferior que bloquea temporalmente la implementación de alguna política de la administración. Este tipo de órdenes provisionales conservan el statu quo, mientras el litigio sigue su curso, y reflejan alguna evidencia de que las acciones de la administración probablemente hayan sido ilegales.
Cuando la Corte Suprema suspende una orden de un tribunal inferior, como lo ha hecho con frecuencia a pedido de la administración Trump, puede tener importantes repercusiones tanto para las partes en el litigio, como para el estado de derecho en su sentido más amplio.
La Corte Suprema también ha usado el proceso de la lista de casos de emergencia para pronosticar la forma en que quizá modifique un precedente de larga tradición. Por ejemplo, unos meses antes de que la Corte Suprema revocara la causa Roe v. Wade, los magistrados se negaron a bloquear una ley de Texas que prohibía el aborto a partir de las seis semanas de embarazo, lo cual claramente violaba lo estipulado por el caso Roe.
La decisión en ese caso, Whole Woman’s Health v. Jackson, no solo indicó un cambio importante en la ley, sino que también representó un cambio en la forma en que la Corte está tratando cada vez más temas jurídicos de alto impacto: la Corte dictó su decisión en una opinión de un solo párrafo, sin firmas ni alegatos orales y a través de la “lista de casos de emergencia en la sombra”.
Ese dictamen fue uno de los usos más controversiales de la lista de casos de emergencia de la Corte Suprema antes de que Trump volviera a asumir el poder. Puso de manifiesto que los magistrados estaban dispuestos a usar este mecanismo procesal, antes desconocido, en formas que sus predecesores nunca lo habían hecho. Tal como se expone a continuación, esta tendencia continúa. La lista de casos de emergencia en la sombra es ahora una parte importante de la jurisprudencia de la Corte Suprema.
¿Qué es la lista de casos de emergencia en la sombra?
Básicamente, la lista de casos de emergencia en la sombra es donde la Corte resuelve cuestiones procesales, como la programación de casos, y donde evalúa las solicitudes de medidas de emergencia, como las suspensiones de otras órdenes judiciales. Pero su rol está cambiando, y la historia completa es más compleja.
Los casos de la Corte Suprema cursan por dos vías: ya sea mediante una lista de casos con méritos, o bien mediante una lista de casos de emergencia en la sombra.
En cada período de sesiones, la Corte decide entre 50 y 70 casos de la lista de casos con méritos. Antes de emitir el dictamen de cada uno, la Corte considera numerosos escritos y escucha los alegatos orales. Luego, emite una decisión con una opinión extensa donde explica sus motivos, a menudo con varias concurrencias y disidencias.
Este proceso fomenta tanto la transparencia como la toma de decisiones informadas. Casi todos los casos de la Corte Suprema que conoce el público —Brown v. Board of Education, Roe v. Wade, Citizens United v. Federal Election Commission— fueron resueltos y registrados en la lista de casos con méritos.
La mayoría de las órdenes provenientes de la lista de casos de emergencia en la sombra, tal como las fechas límites para la presentación de los escritos, tiene muy poca importancia para cualquier persona ajena al litigio.
Sin embargo, otras cuestiones que figuran en esta lista de casos de emergencia en la sombra, como las solicitudes para suspender las órdenes de un tribunal inferior, pueden tener grandes repercusiones. Por ejemplo, la Corte podría reestablecer una ley después de que un tribunal inferior haya impedido su implementación.
Los casos de la lista de emergencia en la sombra, a diferencia de los casos de la lista con méritos, por lo general no reciben una argumentación extensa ni alegatos orales. Las decisiones están acompañadas de muy pocas explicaciones o directamente ninguna y, a menudo, no dejan en claro qué magistrados están a favor y cuáles en contra. A veces se publican en plena madrugada.
De hecho, el profesor de derecho Stephen I. Vladeck señaló en su testimonio ante el Congreso: “Debido a su divulgación impredecible, su falta de transparencia y su inescrutabilidad habitual, estos fallos surgen tanto literal como metafóricamente entre las sombras”.
¿Cómo ha cambiado el uso de la lista de casos de emergencia en la sombra en los últimos años?
Los casos de la lista de emergencia en la sombra a veces son controversiales, y la forma en que la Corte ha manejado estas disputas candentes ha cambiado muchísimo, debido a una confluencia de acontecimientos que se remontan a la década de 1980. Este cambio ha transformado la lista de casos de emergencia en la sombra, que ha pasado de ser una herramienta procesal desconocida y se ha convertido en un tema de controversia pública.
Hasta la década de 1970, cuando surgía un caso polémico de la lista de casos de emergencia en la sombra, el magistrado, al que se le había asignado esa parte del país, escuchaba los alegatos orales y emitía una orden firmada en la que explicaba sus motivos, por lo general sin la participación de los demás magistrados.
Sin querer, este proceso dio origen a una de las historias más bizarras de la Corte, cuando en 1970 dos abogados caminaron seis millas por un bosque para solicitarle al magistrado William O. Douglas que le impidiera temporalmente a la policía de Portland, Oregón, utilizar tácticas violentas para reprimir protestas. Douglas oyó su alegato oral improvisado y dejó su decisión sobre el tronco de un árbol: solicitud denegada. Las reglas de la Corte Suprema ahora requieren que todas las solicitudes de la lista de casos de emergencia en la sombra se presenten ante el despacho del secretario.
El tratamiento de la lista de casos de emergencia en la sombra por parte de la Corte comenzó a evolucionar en la década de 1980, cuando la Corte dejó formalmente de levantar sus sesiones durante el verano. Ya que la Corte se encuentra técnicamente en sesión durante todo el año, aun cuando los magistrados no están reunidos bajo un mismo techo, pueden tratar casos sensibles de la lista de casos de emergencia en la sombra al unísono, en lugar de hacerlo individualmente.
Entones se sucedieron dos cambios importantes. El primero fue que, una vez que los magistrados comenzaron a trabajar en grupo en la lista de casos de emergencia en la sombra, dejaron de celebrar audiencias. La razón no queda del todo clara: no hay nada en la ley que prohíba la presentación de alegatos orales para los casos de la lista de emergencia en la sombra, aun cuando los decidan los nueve magistrados. El segundo —y este es un cambio más reciente— fue que los magistrados comenzaron a emitir muchos más dictámenes y más significativos a través de la lista de casos de emergencia en la sombra.
En los últimos años, los magistrados dictaron el doble de recursos en casos controversiales de la lista de casos de emergencia en la sombra que antes. El mayor uso de este tipo de recursos coincidió con la llegada a la Corte Suprema de los magistrados Neil Gorsuch, Brett Kavanaugh y Amy Coney Barrett y se ha intensificado desde la segunda administración Trump.
La probabilidad de que esta tendencia continúe en los próximos años es alta. La segunda administración Trump presentó la misma cantidad total de solicitudes de emergencia —19— en sus primeros cinco meses que el total que presentó Biden en sus cuatro años. Esto es especialmente preocupante porque las administraciones de Obama y Bush juntas solo presentaron, en total, ocho solicitudes de este tipo entre 2001 y 2017.
Dicho en términos simples, la Corte está tomando decisiones más importantes por medio de la lista de casos de emergencia en la sombra y, al mismo tiempo, ha reducido la solidez de su proceso de toma de decisiones.
¿Cuáles son algunos ejemplos recientes de cómo la Corte Suprema ha utilizado la lista de casos de emergencia en la sombra?
Muchos de los usos de gran repercusión de la lista de casos de emergencia en la sombra han incluido mociones denominadas “de emergencia” que, a menudo, buscan suspender o revocar órdenes de un tribunal inferior mientras el caso aún sigue en curso. Esta acción debería ser poco frecuente, reservada únicamente para situaciones en las que los dictámenes de los tribunales inferiores podrían causar un daño irreparable si se les permitieran seguir vigentes.
Sin embargo, muchos críticos argumentan que la Corte Suprema está dictando recursos judiciales cuando la parte solicitante no ha demostrado de veras un daño irreparable y, efectivamente, está decidiendo un caso en una etapa demasiado temprana del litigio, sin transparencia y sin la participación de las partes afectadas.
Durante el primer año del segundo mandato de Trump, la Corte ha utilizado la lista de casos de emergencia en la sombra para temas de inmigración, fondos de financiamiento del gobierno y protecciones para cargos públicos, entre otros. Un ejemplo notorio fue la decisión de la Corte en el caso Noem v. Perdomo. Allí, la Corte le concedió a la administración su solicitud de suspender la orden de un tribunal inferior que había impedido que oficiales federales realizaran detenciones con fines investigativos basándose en la “raza o etnicidad aparente” de la persona, por hablar inglés con acento, por hablar español o por estar en un sitio que “se sabe que frecuentan” las personas inmigrantes indocumentadas.
La magistrada Sonia Sotomayor disintió de la decisión de la Corte Suprema y la describió como “un nuevo uso indebido y grave de nuestra lista de emergencia. No deberíamos vivir en un país donde el Gobierno puede arrestar a cualquiera que parece latino, habla español o parece tener un trabajo de bajo salario”. Otro caso en el que la Corte ha indicado la probabilidad de revocar un precedente de larga tradición fue uno sobre las decisiones del presidente de despedir a varios líderes de ciertas agencias independientes.
En la causa Trump v. Wilcox, la Corte le permitió al presidente despedir a miembros de la Junta Nacional de Relaciones Laborales y de la Junta de Protección de los Sistemas de Mérito sin motivo, mientras el litigio seguía su curso. Este tipo de despidos contradicen directamente lo dispuesto en el caso Humphrey’s Executor, un precedente de la Corte Suprema de 90 años de antigüedad que protege a ciertas agencias independientes de la interferencia política partidista del ejecutivo.
Al poco tiempo, en la causa Trump v. Slaughter, la Corte le permitió al presidente despedir a una miembro demócrata de la Comisión Federal de Comercio sin motivo, al considerar la solicitud de emergencia de la administración Trump como una petición de un auto de avocación antes del dictamen y ordenar a las partes que presenten escritos sobre si se debiera revocar o no el caso Humphrey’s Executor.
Ha habido algunas instancias en que la Corte Suprema rechazó las solicitudes de recursos de emergencia de la administración. Uno de los casos notables es el de Trump v. Illinois, en el que la Corte no suspendió las decisiones de un tribunal inferior de impedirle al presidente federalizar y desplegar la Guardia Nacional en Illinois.
Con anterioridad, durante la última década, la Corte utilizó la lista de casos de emergencia en la sombra para determinar cuestiones como la manipulación de distritos electorales, la estipulación de reglas durante la pandemia, la regulación del medio ambiente y (como se señaló antes) sobre el aborto.
Un ejemplo muy citado es el caso Roman Catholic Diocese of Brooklyn v. Cuomo, en el que los magistrados anularon las restricciones de capacidad en los servicios religiosos en Nueva York debido a la pandemia de COVID-19. La intervención de la Corte Suprema, que revirtió la decisión de los tribunales inferiores que habían permitido que las restricciones siguieran en pie, pareció particularmente inusual, porque los límites sobre la cantidad de asistentes ya no estaban vigentes y no podían causar ningún daño.
Otro ejemplo surgió cuando la Corte reinstituyó el mapa congresional manipulado de Alabama después de que los tribunales inferiores hubieran determinado que ese mapa discriminaba contra las personas votantes negras y violaba la Ley de Derecho al Voto (Voting Rights Act). El resultado fue que esos mapas siguieron vigentes al menos durante las elecciones de 2022. Solo dos magistrados de la mayoría (Kavanaugh y Samuel Alito) presentaron los motivos de su decisión.
Louisiana v. American Rivers fue otro uso controversial de la lista de casos de emergencia en la sombra. Durante sus últimos días, la primera administración Trump emitió una regulación que impedía a los estados bloquear los proyectos de infraestructura que podían contaminar los ríos, lagos y arroyos. Cuando un tribunal federal anuló la regla de Trump y restauró la facultad de los estados, la Corte Suprema intervino a favor de los intereses de las compañías de combustibles fósiles y reestableció la regla de la administración sin citar evidencias ni dar explicaciones de cómo la orden del tribunal inferior amenazaba con causar un daño irreparable.
El magistrado John Roberts, presidente de la Corte Suprema y jurista conservador, causó sorpresa cuando se sumó al sector liberal de la Corte que disintió de ese dictamen. En ese disentimiento, la magistrada Elena Kagan se lamentó de que la Corte hubiera perdido “su camino” y estuviera usando “la lista de casos de emergencia en la sombra para cuestiones que no son ninguna emergencia”. En cambio, la lista de casos de emergencia en la sombra se había convertido “únicamente en otro sitio para determinaciones de casos con méritos, solo que se hacían sin extensos escritos ni alegatos”.
¿Por qué el actual uso de la lista de casos de emergencia en la sombra de la Corte Suprema es problemático?
Usar la lista de casos de emergencia en la sombra para decisiones que no son de emergencia, sino trascendentales contradice los principios de la transparencia y del estado de derecho. Tal como muchos juristas ya lo han señalado, el proceso habitual de la Corte de esperar que los tribunales inferiores establezcan los hechos y dicten el caso, de recibir todos los escritos correspondientes, oír los alegatos orales y proporcionar explicaciones detalladas de sus órdenes es un aspecto clave de la legitimidad de la Corte Suprema.
Por lo tanto, cuando la Corte dicta cada vez más decisiones de un modo que resuelve precipitadamente cuestiones constitucionales o legislativas sin dar explicaciones, se crea la percepción de que sus dictámenes se basan en una ideología política y no en los principios judiciales.
Estas decisiones también han sembrado confusión entre los tribunales inferiores, que ya no saben con exactitud qué decisiones de la lista de casos de emergencia en la sombra sientan precedentes y cuáles no. La Corte ha dado señales mixtas en este sentido, ya que ha sugerido que estas decisiones tienen muy poco valor jurisprudencial, pero, al mismo tiempo, ha reprendido a tribunales inferiores por no haber interpretado correctamente sus dictámenes de la forma en que habían previsto los magistrados.
Por ejemplo, en el caso National Institutes of Health v. American Public Health Associationsobre la cancelación por parte de la administración Trump de una serie de subsidios de investigación, los magistrados Gorsuch y Kavanaugh acusaron a los jueces de los tribunales inferiores de no haber cumplido con las decisiones de su lista de casos de emergencia en la sombra sobre la obligación del gobierno de pagar subsidios. Esto provocó la disculpa de un juez de primera instancia que dijo que “simplemente no entendió que las órdenes de la lista de casos de emergencia en la sombra sentaban precedentes”.
Mientras tanto, un mes antes, en el caso Trump v. Boyle, la Corte dictaminó que “nuestras órdenes provisionales no son definitivas en cuanto a los méritos” del caso, pero deben “informar la forma en que los tribunales deben ejercer su discreción equitativa en casos similares”.
La presión del público y de los juristas que han criticado el reciente uso de la lista de casos de emergencia en la sombra de la Corte Suprema podría hacerla volver a recurrir a un método más tradicional. Ese cambio sería beneficioso para el estado de derecho y para la propia Corte Suprema.
Traducción de Ana Lis Salotti