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Retrato de la distribución de distritos en 2021: Carolina del Norte

Cómo la población del estado ha cambiado desde la última vez que los mapas fueron trazados – y lo que significan esos cambios en este ciclo de distribución de distritos.

Published: October 7, 2021
Map of North Carolina
Brennan Center for Justice

Por Yurij Rudensky y Julia Boland 

En las próx­i­mas semanas, se prevé que la legis­latura de Caro­lina del Norte apruebe sus nuevos mapas de distri­tos legis­lat­ivos estatales y congre­suales. El objet­ivo de este proceso consiste en refle­jar los cambios pobla­cionales que han tenido lugar durante los últi­mos diez años según los datos del censo de 2020, que se publi­caron hace muy poco. En Caro­lina del Norte, esos cambios han sido signi­fic­at­ivos: su pobla­ción creció un 9.5 por ciento y pasó de tener 9,535,483 habit­antes a tener 10,439,388 entre 2010 y 2020.

Al igual que en 2011, la última vez en que se traz­aron distri­tos, el partido repub­licano tiene el control abso­luto sobre el proceso. Además, de acuerdo con la Constitu­ción de Caro­lina del Norte, el gober­nador demócrata Roy Cooper, no tiene la autor­idad de vetar los mapas que apruebe la legis­latura.

Pero desde 2011, el panor­ama jurídico ha empe­or­ado. Debido a un dicta­men de 2013 de la Corte Suprema de los Esta­dos Unidos que elim­inó una disposi­ción esen­cial de la Ley de Derecho al Voto, por primera vez en sesenta años Caro­lina del Norte ya no tendrá que obtener la aproba­ción previa para sus mapas del Departa­mento de Justi­cia de la nación ni de un tribunal federal de Wash­ing­ton, DC, que garanti­cen la no discrim­inación racial. Había 40 conda­dos en Caro­lina del Norte que hubi­eran quedado cubier­tos por esta ley. Además, en un dicta­men de 2019, la Corte Suprema también descartó la posib­il­idad de que los tribunales federales puedan servir de palanca de freno a la manipu­la­ción partidista de distri­tos, por descarada o extrema que sea. Sin embargo, la justi­cia estatal de Caro­lina del Norte inval­idó los mapas tanto para los distri­tos del Congreso como para los de la legis­latura estatal por consid­er­ar­los manipu­la­ciones partidistas que viol­aban la constitu­ción del estado.

Por lo tanto, los 120 distri­tos para la Cámara de Repres­ent­antes de Caro­lina del Norte, los 50 distri­tos para el Senado estatal y los 14 distri­tos del estado para el Congreso son traza­dos bajo el control exclus­ivo del partido repub­licano, con una mejoría en el marco jurídico estatal y un empe­orami­ento en el marco jurídico federal.

Este análisis resume las prin­cip­ales tend­en­cias pobla­cionales de Caro­lina del Norte de la última década, tanto a nivel estatal como en sus áreas metro­pol­it­anas de rápido creci­mi­ento, y exam­ina los efec­tos que esos cambios pueden tener sobre la distribu­ción de distri­tos.

Prin­cip­ales datos para tener en cuenta:

  • En su conjunto, la pobla­ción latina, negra, asiát­ica y multir­ra­cial de Caro­lina del Norte repres­enta casi el 90 por ciento de las 903,905 perso­nas que se suma­ron a la pobla­ción del estado entre 2010 y 2020. Casi todo este creci­mi­ento ocur­rió entre adul­tos.
  • Casi el 50 por ciento del creci­mi­ento pobla­cional del estado se concentra en tan solo dos conda­dos: el condado de Mecklen­burg en el área metro­pol­it­ana de Char­lotte, y el condado de Wake en la llamada Región del Trián­gulo de Caro­lina del Norte. La expansión pobla­cional de estos dos conda­dos superó con creces la de todos los demás, y ahora deber­ían ver un aumento en su repres­enta­ción, por ejem­plo, deber­ían obtener casi tres distri­tos más para la Cámara de Repres­ent­antes del estado.
  • Los dos inter­rog­antes que quedan por verse durante la distribu­ción de distri­tos serán si este creci­mi­ento se tradu­cirá en más opor­tunid­ades elect­or­ales para las comunid­ades no blan­cas, que son respons­ables de casi toda la expansión pobla­cional neta del estado, y si los resid­entes de los conda­dos de Mecklen­burg y Wake, dos bastiones demócratas, recibirán una mayor repres­enta­ción.

Análisis estatal

Caro­lina del Norte sumó más de 900,000 nuevos resid­entes durante el transcurso de la última década y se colocó sexto entre los esta­dos de mayor creci­mi­ento pobla­cional total. Este creci­mi­ento no se distribuyó con unifor­midad en todo el estado: de hecho, las pobla­ciones de algunos conda­dos del este de Caro­lina del Norte y otras regiones rurales se redujeron o se estan­caron. De acuerdo con los datos de 2019, aprox­im­a­da­mente un tercio de este creci­mi­ento se debió a un creci­mi­ento natural y dos tercios, a la migra­ción de perso­nas que provini­eron de otras partes de los Esta­dos Unidos o del exter­ior.

Cabe mencionar que Caro­lina del Norte ocupó el tercer lugar entre los esta­dos que recibi­eron la migra­ción interna más alta del país, detrás de Flor­ida y Texas. Aquí se han mudado resid­entes de otras ciudades como Nueva York, Atlanta, Wash­ing­ton, Miami, Filadelfia y Chicago. Como consecuen­cia, la mayoría del aumento pobla­cional de Caro­lina del Norte desde 2010 se debe a un creci­mi­ento en la pobla­ción adulta, que prin­cip­al­mente consistió en estu­di­antes universit­arios, académi­cos o profe­sionales que se estable­ci­eron en el área metro­pol­it­ana de Char­lotte y en el Trián­gulo. Otras perso­nas se mudaron al estado para pasar allí sus años de retiro, estar más cerca de sus hijos adul­tos, o disfrutar de su clima templado o de sus precios inmobil­i­arios relativa­mente econ­ómi­cos.

El import­ante creci­mi­ento pobla­cional del estado tampoco se distribuyó con unifor­midad entre los distin­tos grupos étnico-raciales. El creci­mi­ento de las pobla­ciones lati­nas, negras, asiát­icas y multir­ra­ciales de Caro­lina del Norte repres­entó el 88 por ciento del creci­mi­ento total. Las pobla­ciones lati­nas y asiát­icas fueron las que más creci­eron: las dos repres­ent­aron el 50 por ciento del creci­mi­ento total a pesar de componer tan solo el 14 por ciento de la pobla­ción total del estado. Las pobla­ciones blan­cas y negras creci­eron a un ritmo más lento durante los últi­mos diez años: cada una aportó aprox­im­a­da­mente el 10 por ciento del aumento pobla­cional total del estado. Aun así, siguen siendo los dos grupos demo­gráfi­cos más grandes en térmi­nos abso­lutos.

Este creci­mi­ento vari­able según el grupo étnico-racial ha modi­fic­ado la composi­ción demo­gráfica del estado. Las perso­nas lati­nas lleg­aron a integ­rar aprox­im­a­da­mente el 11 por ciento de la pobla­ción, un porcentaje import­ante para la distribu­ción de distri­tos. Mien­tras tanto, la pobla­ción blanca de Caro­lina del Norte ha disminu­ido consid­er­able­mente y ahora repres­enta el 60 por ciento del total, y la pobla­ción negra también se ha redu­cido un poco y ahora compone el 20 por ciento del total.

Las nuevas medi­das estadísticas recopil­a­das por la Oficina del Censo subrayan aún más la diver­sidad étnica y racial de Caro­lina del Norte. Ahora hay un 57.9 por ciento de prob­ab­il­id­ades que dos perso­nas selec­cion­adas al azar sean de difer­entes grupos raciales o étni­cos en Caro­lina del Norte, un aumento comparado con el 2010, cuando esa prob­ab­il­idad era del 52.1 por ciento.

Dado que el creci­mi­ento pobla­cional del estado se concentra prin­cip­al­mente en algunas áreas urbanas y suburb­anas, estas regiones deber­ían poder agregar más distri­tos durante esta nueva distribu­ción. De hecho, durante la última década, muchos conda­dos rurales regis­traron una dismi­nu­ción o un estan­cami­ento de sus pobla­ciones. Entre las áreas que perdieron resid­entes, 23 conda­dos rurales tuvi­eron dismi­nu­ciones netas de más de 1,000 perso­nas. Al mismo tiempo, los alrededores del área metro­pol­it­ana de Greens­boro tuvi­eron aumentos consid­er­ables, y se obser­varon incre­men­tos pobla­cionales enormes en el área metro­pol­it­ana de Char­lotte y en el Trián­gulo.

Entre las dos, el área metro­pol­it­ana de Char­lotte y el Trián­gulo suma­ron casi 740,000 perso­nas, lo cual repres­enta poco más del 80 por ciento del creci­mi­ento pobla­cional de Caro­lina del Norte de la última década. Según los cálcu­los, estas áreas de rápido creci­mi­ento deber­ían obtener de las regiones del estado que se han achic­ado o estan­cado casi dos distri­tos más para el senado del estado, más de cuatro distri­tos más para la cámara de repres­ent­antes del estado y casi un distrito entero más para el Congreso.

Análisis regional

Concentrarnos en los conda­dos del área metro­pol­it­ana de Char­lotte y del Trián­gulo echa mejor luz sobre las tend­en­cias obser­va­das en todo el estado. Como era de esper­arse, el creci­mi­ento pobla­cional de las comunid­ades negras, lati­nas, asiát­icas y multir­ra­ciales ha super­ado al de la pobla­ción blanca en estas regiones pujantes, donde ahora vive más del 40 por ciento de los habit­antes del estado.

Porcentaje de Personas No Blancas en el Área Metropolitana de Charlotte, 2010–20

Una import­ante tend­en­cia obser­vada durante la última década es el rápido creci­mi­ento de las comunid­ades negras, asiát­icas, lati­nas y multir­ra­ciales en las áreas suburb­anas de Char­lotte y sus conda­dos peri­féri­cos adya­cen­tes. Esta región ha aportado el 45 por ciento del creci­mi­ento de la pobla­ción negra, el 37 por ciento del creci­mi­ento de la pobla­ción asiát­ica, el 32 por ciento del creci­mi­ento de la pobla­ción latina y el 24 por ciento del creci­mi­ento de la pobla­ción multir­ra­cial del estado. El mapa anterior, que muestra el cambio en el porcentaje no blanco de la pobla­ción por sección del censo de 2010 a 2020, revela cómo el área metro­pol­it­ana de Char­lotte se ha vuelto más diversa en sus periferias durante los últi­mos diez años.

Porcentaje de Personas No Blancas en el Research Triangle de Carolina del Norte, 2010–20

Al igual que en el área metro­pol­it­ana de Char­lotte, en el Trián­gulo, que incluye las ciudades de Raleigh, Durham y Chapel Hill, también reside la gran parte de las comunid­ades no blan­cas de Caro­lina del Norte. De hecho, esta región concentra el 24 por ciento del creci­mi­ento de la pobla­ción negra, el 44 por ciento del creci­mi­ento de la pobla­ción asiát­ica, el 26 por ciento del creci­mi­ento de la pobla­ción latina y el 22 por ciento del creci­mi­ento de la pobla­ción multir­ra­cial de todo el estado. En las áreas suburb­anas y peri­féricas que rodean los conda­dos de Mecklen­burg y Wake, se obser­varon incre­men­tos pobla­ciones import­antes durante los últi­mos años de la década del 2010, luego de haberse estan­cado o disminu­ido en el período posterior a la recesión del 2008.

Muchas de las perso­nas que se mudaron al área metro­pol­it­ana de Char­lotte y al Trián­gulo son jóvenes profe­sionales negros o jubil­a­dos negros que real­izan la llamada Gran Migra­ción inversa, el regreso al sur de los descen­di­entes de las perso­nas negras que escap­aron de la segrega­ción en busca de opor­tunid­ades en otras partes del país. Caro­lina del Norte ahora atrae a profe­sionales universit­arios negros y se ha conver­tido en el tercer estado preferido entre los jubil­a­dos negros, detrás de Flor­ida y Geor­gia.

La inmigra­ción inter­nacional también ha sido un gran motor del creci­mi­ento de la región metro­pol­it­ana de Char­lotte y del Trián­gulo. Por ejem­plo, hasta 2019, más del 15 por ciento de los resid­entes del condado de Mecklen­burg naci­eron en otro país, de los cuales el 5 por ciento vino a los Esta­dos Unidos después del 2010. Estos patrones de migra­ción interna e inmigra­ción inter­nacional han contribuido al creci­mi­ento de las pobla­ciones no blan­cas de la región metro­pol­it­ana de Char­lotte y del Trián­gulo.

Estas tend­en­cias demo­gráficas han tenido consecuen­cias polít­icas. A nivel local desde el año 2017, Char­lotte eligió a su primera alcaldesa negra; Durham, a su primera conse­jera latina; y Cary, ciudad del condado de Wake, a su primera conse­jera asiát­ica. Cada uno de los siete conda­dos más grandes de Caro­lina del Norte eligió a un sher­iff negro en 2010, y el condado Pitt eligió a la primera mujer sher­iff negra de todo el estado. También ha habido pion­eros a nivel estatal. En 2020, el condado de Alamance eligió al primer demócrata latino en formar parte de la Asamblea General de Caro­lina del Norte.

Estos triun­fos han coin­cidido con los recientes esfuerzos por parte de organ­iza­ciones comunit­arias de aumentar la parti­cipa­ción elect­oral entre votantes lati­nos y asiáti­cos, que tradi­cion­al­mente no votan en la misma cuantía que los votantes negros y blan­cos. Ya que las comunid­ades lati­nas y asiát­icas continúan creciendo a pasos agiganta­dos, y la pobla­ción negra sigue siendo una pres­en­cia firma, las comunid­ades no blan­cas de Caro­lina del Norte deber­ían contar con más repres­enta­ción. Sin embargo, este mayor poder político podría recibir un contraataque y ser respon­dido con una distribu­ción de distri­tos discrim­in­at­oria.

Conclusión

La pobla­ción de Caro­lina del Norte ha exper­i­mentado una profunda evolu­ción durante la última década. Que este nuevo ciclo de distribu­ción de distri­tos refleje o no la rápida expansión pobla­cional y su diver­sific­a­ción, en espe­cial en el área metro­pol­it­ana de Char­lotte y en el Trián­gulo, será clave para expli­car el panor­ama elect­oral de Caro­lina del Norte.