Los riesgos de depender de los datos del programa SAVE para el mantenimiento de las listas de votantes
El año pasado, la administración Trump se apresuró para realizar profundos cambios en el programa SAVE con el objetivo declarado de eliminar la “mancha” de los “extranjeros ilegales... que [están] defraudan[do] al pueblo estadounidense”. Antes de eso, el programa solo admitía la búsqueda individual de las personas que tuvieran registros de inmigración o alguna otra participación en los procesos formales del DHS, por ejemplo, en el caso de personas nacidas en el extranjero de padres estadounidenses que solicitaron la ciudadanía.
Con los cambios de 2025, el programa ahora admite búsquedas masivas de las personas según su número del seguro social, lo cual les permite a los funcionarios indagar sobre enormes cantidades de votantes registrados con un solo clic. El programa SAVE ahora también permite acceder a los datos sobre pasaportes del Departamento de Estado, según confirman algunos correos electrónicos intercambiados entre el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS, por su sigla en inglés) y una oficina electoral local, además de ciertas entrevistas a los funcionarios locales.
Todos los estados utilizan datos de una forma u otra para realizar el mantenimiento de sus listas de votantes. Pero usar programas de coincidencias de datos a gran escala siempre plantea el riesgo de obtener falsos positivos; por eso, cualquier votante registrado detectado mediante este tipo de programas de coincidencias amerita una mayor investigación. La mayoría de las autoridades electorales utiliza excelentes salvaguardas para evitar que se prive al electorado de su derecho al voto, por ejemplo, verificando los registros de los votantes contra otras fuentes de datos estatales y dándole al votante la oportunidad de corregir los errores antes de eliminarlo de los padrones.
Sin embargo, en los últimos años, algunos funcionarios han intentado eliminar a los votantes de las listas sin tomar las precauciones correspondientes para verificar su elegibilidad, lo cual ha puesto en peligro el estado de registro de muchos votantes elegibles y ha sembrado dudas infundadas sobre la integridad de las elecciones. Este riesgo es aún mayor en 2026, dados los esfuerzos de la administración Trump de utilizar el defectuoso programa SAVE para respaldar sus falsas alegaciones de que las personas no ciudadanas están votando masivamente en nuestras elecciones.
Existen tres razones principales para dudar de las alegaciones de fraude electoral basadas en los resultados del programa SAVE.
Una metodología propensa a errores a gran escala
Utilizar un programa de coincidencias de datos a gran escala siempre arrojará errores por varias razones. Es muy común que haya personas que figuran en múltiples bases de datos, y posibles inconsistencias en la forma en que aparecen escritos sus nombres (por ejemplo, Juan Gonzalez puede aparecer como J. Gonzales en algunos registros), en su fecha de nacimiento o género podrían hacer que un sistema de coincidencias de datos no arroje todos sus registros asociados.
En los grandes ecosistemas de datos, también puede ser difícil integrar la información nueva. Por ejemplo, podría no reconocer que la persona Anita Das ha cambiado su nombre a Anita Das-Reilly después de casarse.
Estos vacíos y discrepancias de información crean problemas durante el mantenimiento de las listas de votantes. Supongamos el caso de una persona votante naturalizada cuya ciudadanía estadounidense se encuentra registrada en la base de datos del USCIS, pero no en la de la Administración del Seguro Social ni en otros registros gubernamentales; este carencia de información podría hacer que se la identifique incorrectamente como persona no ciudadana.
Es muy probable que ocurran otros errores similares. El USCIS tiene muchas bases de datos que, en total, contienen más de 100 millones de registros de inmigración, y el programa SAVE puede acceder a gran parte de esa información. Administrar esta enorme cantidad de datos es sumamente complejo e, incluso en las mejores circunstancias, el USCIS comete errores cuando intenta detectar el estado de inmigración o ciudadanía de las personas.
Cuando la reconciliación de los datos se efectúa a una escala tan gigantesca, es inevitable caer en un modesto porcentaje de error, como mínimo. Pero, dado el enorme número de personas procesadas, incluso un pequeño porcentaje de error podría traducirse en la identificación errónea de decenas de miles de votantes como personas no ciudadanas.
Para poner la magnitud de errores en perspectiva, supongamos que un grupo de científicos sociales consideró como aceptable un porcentaje de error de falsos positivos de entre 0.9y 2.5 por ciento al momento de sacar conclusiones de una reconciliación de los datos a gran escala. (No existe ningún porcentaje de error de falsos positivos que, por lo general, se considere aceptable).
Luego, consideremos el artículo que publicó el New York Times a comienzos de este año, donde se revela que el DHS evaluó 49.5 millones de registros de votantes mediante el programa SAVE y que, al parecer, identificó a unos 10,000 votantes como posibles personas no ciudadanas. Eso representa apenas el 0.02 por ciento de los votantes en los registros evaluados, un porcentaje mucho más bajo que numerosos porcentajes típicos de error. Dicho de otro modo, cuando tenemos datos de tal magnitud, es lógico encontrarnos con 10,000 falsos positivos, como mínimo. De hecho, ese número correspondería a un porcentaje de error bajo.
Por lo tanto, los números que la administración ha divulgado podrían atribuirse en su totalidad a errores inherentes a cualquier proceso de coincidencias de datos a gran escala. Cabe aclarar que no hay datos de dominio público que demuestren que todas esas coincidencias sean falsos positivos, pero, tal como se detalla a continuación, sí abundan los indicios de que al menos un gran porcentaje probablemente sí lo sea. Lo importante aquí es que incluso un mínimo porcentaje de error del programa SAVE podría producir una cantidad de coincidencias que parece gigantesca en términos absolutos.
Como todos los sistemas que coinciden y reconcilian la información de distintas bases de datos enormes, el programa SAVE tiene un porcentaje de error de base. Si la administración compila correctamente una lista exhaustiva de los aproximadamente 174 millones de votantes registrados en el país y los evalúa mediante el programa SAVE, ese porcentaje de error de base, aun cuando fuera mínimo, podría dar la falsa impresión de que existe una cantidad masiva de personas votantes inelegibles o posiblemente inelegibles en los padrones.
Las personas estadounidenses que fueron identificadas erróneamente por el programa SAVE podrían enfrentarse a obstáculos innecesarios para demostrar su ciudadanía o ser privadas de su derecho al voto si, por ejemplo, no reciben la notificación correspondiente enviada por correo por su oficina electoral local.
Fuentes de datos defectuosos o incompletos
Además de los errores de coincidencia de los que suelen adolecer los grandes sistemas de datos, el programa SAVE tiene otros defectos específicos que socavan su confiabilidad.
En primer lugar, el programa SAVE puede acceder a datos particularmente propensos a errores, como los del Sistema Automatizado de Focalización (Automated Targeting System, ATS) de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por su sigla en inglés) y el sistema TECS, el principal método que se utiliza para evaluar la admisibilidad de las personas que llegan a las fronteras de EE. UU.
Los datos del ATS incorporan información de la lista de vigilancia contra el terrorismo del FBI, que contiene información no confiable que puede identificar a alguien como terrorista sin serlo y permite discriminar contra ciertas religiones y minorías raciales. El sistema TECS integra la misma información de la lista de vigilancia del FBI, así como también registros de viajes y otras fuentes de datos equívocos.
Otro hecho que exacerba estas deficiencias es que las fuentes de los datos a las que ahora tiene acceso el programa SAVE, provenientes de la Administración del Seguro Social y del Departamento de Estado, tienen sus propios problemas. La Administración del Seguro Social comenzó a recabar los datos sobre la ciudadanía de las personas sistemáticamente recién en 1978, y las indicaciones de la agencia de que alguien nació en el extranjero o no es ciudadano estadounidense podrían haberse inferido para todo titular de un número del seguro social nacido antes de ese año.
La base de datos central de la Administración del Seguro Social suele tener información desactualizada sobre la ciudadanía de las personas naturalizadas si es que no notificaron a la agencia sobre su naturalización. Además, aproximadamente la mitad de la ciudadanía estadounidense no tiene pasaporte, lo cual convierte a los datos del Departamento de Estado en una fuente de información inútil para decenas de millones de estadounidenses.
En segundo lugar, probablemente ninguna de las bases de datos de las que depende el programa SAVE contenga información actualizada sobre las personas ciudadanas naturalizadas. Cada trimestre, el DHS publica una lista de cientos de miles de ciudadanos naturalizados. Más allá de cuándo se efectúen las búsquedas a través del programa, siempre habrá un número considerable de personas recientemente naturalizadas cuyos registros podrían no haberse actualizado a tiempo en las principales bases de datos utilizadas por el programa SAVE.
Casos como estos, donde los registros reflejan información desactualizada, ilustran la razón por la que resulta imprudente depender únicamente del programa SAVE para verificar la ciudadanía de las personas.
En tercer lugar, la apresurada expansión del programa SAVE llevada a cabo por el USCIS se finalizó antes de que se pudieran procesar e integrar las actualizaciones de los datos sobre ciudadanía, lo cual produjo errores, según trascendió en las noticias. El organismo ha admitido que, al principio, brindó información incorrecta a por lo menos cinco estados a través del programa SAVE.
El programa identificó erróneamente como no ciudadanos a cientos de votantes de Missouri. La secretaria del condado de Boone, Missouri, dijo que más de la mitad de las personas votantes señaladas por el programa SAVE como no ciudadanas en noviembre terminaron siendo ciudadanas estadounidenses. Tal como lo señaló la funcionaria electoral, el programa SAVE expandido “no está listo para su uso”.
Antecedentes de resultados incorrectos
Se ha demostrado que los estados o las localidades que supuestamente identificaron importantes cantidades de votantes no ciudadanos mediante el programa SAVE cometieron errores. Los resultados de estas investigaciones, los problemas inherentes a los programas de coincidencias de datos a gran escala y las fuentes de datos deficientes utilizadas en el programa SAVE exigen que se tenga mucha cautela cuando aparezcan nuevas alegaciones sobre la presencia de personas no ciudadanas registradas en los padrones electorales.
Aproximadamente el 35 por ciento de los votantes identificados como no ciudadanos mediante el programa SAVE en el condado de St. Louis, Missouri, terminaron siendo ciudadanos naturalizados que se habían registrado para votar durante sus ceremonias de naturalización, según el director electoral republicano del condado.
Del mismo modo, después de que el gobierno de Texas anunció que el programa SAVE había identificado a cientos de votantes texanos como no ciudadanos, los medios noticiosos luego confirmaron que los registros estatales no se habían verificado mediante otras fuentes de datos que confirmaban la ciudadanía de las personas afectadas.
Hace poco, varios estados han adoptado un enfoque más responsable en cuanto al uso del programa SAVE, que resalta los problemas de depender exclusivamente de las fuentes de los datos federales y confirma la infrecuencia del voto no ciudadano. Por ejemplo, después de que Utah completó una evaluación de sus padrones electorales, no detectó ningún caso de voto no ciudadano.
Y el año pasado, Luisiana evaluó los registros de su electorado de más de cuatro décadas de antigüedad e identificó tan solo 79 personas supuestamente no ciudadanas que habían votado, de entre un total estimado de 74 millones de votos emitidos durante ese período. La secretaria de estado de Luisiana, del partido republicano, declaró que “no tenemos un problema sistémico de personas no ciudadanas que se estén registrando o votando ilegalmente en Luisiana.”