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LM Otero/AP
Análisis

El caos y la supresión del voto en las elecciones primarias de Texas

Los cambios en las ubicaciones de los centros de votación en los condados de Dallas y Williamson generaron gran confusión e impidieron que algunas personas votaran.

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LM Otero/AP
marzo 9, 2026

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  • El caos electoral en estos condados de Texas ilustra cómo la información limitada y las barreras administrativas pueden contribuir a la confusión y, en últimas, a la exclusión.
  • Mucho antes de las elecciones, los votantes en cada condado necesitan transparencia, claridad y múltiples opciones para ubicar su centro de votación.

Texas realizó sus altamente competitivas elecciones primarias al Senado la semana pasada . El entusiasmo local, combinado con la atención nacional, impulsaron una participación récord.

Pero debido a un cambio de última hora que confundió a las personas votantes sobre su centro de votación, muchos ciudadanos en los condados de Dallas y Williamson no pudieron emitir su voto el día de las elecciones. Además, estudios demuestran que este tipo de cambios afectan en mayor medida a las comunidades no blancas.

Típicamente, los votantes en esos condados pueden votar en cualquier centro de votación dispuesto para votantes de todo el condado, sin importar en qué zona electoral residen. Muchas personas aprovechan esto para votar cerca de su trabajo, en lugar de hacerlo su casa. Este orden ya estaba implementado durante la votación temprana de este año.

Pero a finales de diciembre, los presidentes del Partido Republicano en los dos condados anunciaron un cambio hacia unas elecciones primarias basadas en distritos electorales, en las cuales la sede de votación de cada persona depende de dónde vive y su afiliación partidista.

Esta decisión se basó en afirmaciones sin fundamento sobre el fraude electoral impulsado por la derecha. Además, según la ley estatal, ambos partidos deben acordar disponer de sedes de votación abiertas en todo el condado, por lo que el Partido Republicano no podía decidir el cambio unilateralmente.

Muchos votantes no sabían sobre el cambio y acudieron a su sede de votación usual el martes pasado, solo para aprender que las elecciones primarias de su partido se estaban celebrando en otro lugar. Para empeorar el asunto, Texas recientemente redibujó sus distritos electorales, causando problemas con su nuevo sistema de manejo de los datos electorales. Como resultado, muchos votantes no recibieron sus tarjetas de elector, la cual muestra su centro de votación, y las bases de datos online con las mesas electorales no tenían información precisa.

Los tribunales estatales intentaron ayudar al extender el horario en los centros de votación luego de recibir una petición de los partidos demócratas locales, pero la extensión no se comunicó de forma uniforme a los votantes. Después, avanzado el día, la Corte Suprema de Texas revirtió la extensión, cerrando las mesas de votación más temprano de lo que se había anunciado anteriormente. A pesar de tener que desplazarse a lugares distintos y esperar en fila, las personas votantes que votaron después de la hora de cierre original de las 7 p.m. aún no saben si su voto contó. Otros electores que llegaron a su sede de votación correcta después de las 7 p.m. no pudieron votar en lo absoluto.

Cambiar los centros de votación tan cerca a las elecciones se habría revisado antes de ser implementado si las protecciones completas bajo la Ley de Derecho al Voto estuvieran vigentes —pero no lo están por la decisión Shelby County v. Holder de 2013 de la Corte Suprema.

Antes de eso, la Sección 5 de la ley requería la aprobación federal para hacer dichos cambios en ciertas jurisdicciones con el fin de garantizar que no tuvieran un efecto discriminatorio. Esta disposición se aplicó a los estados y jurisdicciones que tenían un historial de prácticas electorales racialmente discriminatorias, como los exámenes de alfabetismo, impuestos en las urnas y elecciones primarias para solo personas blancas. Texas era parte de esos estados.

Este requisito de revisión lo terminó efectivamente la Corte, la cual afirmó que los tiempos habían cambiado lo suficiente para poder confiar que los estados podían administrar sus elecciones sin supervisión. Pero el fallo no garantizó el acceso al voto equitativo. El condado de Dallas tiene la segunda concentración más grande de votantes de raza negra y la cuarta mayor concentración de votantes latinos. La confusión generalizada de la semana pasada es un fuerte recordatorio de que cuando la equidad racial no es la meta, el resultado puede ser la discriminación racial.

Mientras que pueden pasar meses antes de que entendamos cuántos votos se perdieron como resultado del caos durante las primarias, estudios anteriores demuestran que cambios de esta naturaleza impactan a las comunidades no blancas desproporcionadamente. Específicamente, los académicos resaltan que cuando se cierran los centros de votación y la distancia a la nueva mesa electoral se incrementa, la participación ciudadana disminuye ya que las personas necesitan desplazarse más lejos. Además, los efectos son mayores en los barrios donde residen las minorías.

De hecho, se reconoce que los cambios de las sedes de votación resultan en la privación del derecho al voto porque requiere de los votantes más recursos para acomodarse a los cambios y llegar a las urnas. Tener que reubicarse es una carga particularmente onerosa para los votantes con discapacidades, electores que trabajan por horas y cuentan con flexibilidad limitada y aquellos que dependen del transporte público. Además, la información política es un recurso electoral y los estudios demuestran que las políticas públicas que aumentan la información que los votantes necesitan para poder votar dan lugar a una menor participación.

El caos electoral en estos condados de Texas ilustra cómo la información limitada y las barreras administrativas pueden contribuir a la confusión y, en últimas, a la exclusión.

Los problemas del estado en estas elecciones primarias no desaparecerán simplemente con el tiempo. Se ha demostrado empíricamente que eventos como estos de la semana pasada le quitan fuerza y energía al electorado de Texas. Varios estudios demuestran que enfrentar obstáculos mientras se intenta votar –como el rechazo de una boleta de voto por correo, no tener el documento de identificación requerido o tener que esperar horas para votar– tienen un efecto negativo a futuro en la participación del votante. En simples términos, cuando las personas enfrentan barreras al intentar votar, son menos propensas a intentarlo otra vez en el futuro.

Una responsabilidad básica para cualquier gobierno que celebra elecciones libres y justas es informar al electorado sobre cómo participar. Mucho antes de las elecciones, los votantes en cada condado necesitan transparencia, claridad y múltiples opciones para ubicar su centro de votación. Además, las personas votantes deben protegerse de los cambios sin reglamentación de última hora. Aprobar reformas como la Ley para Promover el Derecho al Voto de John R. Lewis instauraría los sistemas de supervisión modernizados y promovería una democracia más inclusiva.

Traducción de Laura Gómez