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- La Corte pronto escuchará una impugnación a la ley de Mississippi sobre el período de gracia, pero tanto la jurisprudencia como las prácticas electorales de larga data exigen que los períodos de gracia se mantengan.
- Este período de tiempo es especialmente importante para los cuatro millones de miembros del servicio militar y otros ciudadanos que viven en el extranjero.
La Corte Suprema actualmente está considerando un caso que podría impactar el derecho al voto de millones de personas estadounidenses. Treinta estados, el distrito de Columbia y tres territorios de EE. UU. tienen leyes que establecen un “período de gracia” para permitir que por lo menos algunos votantes envíen hasta el día de las elecciones sus boletas de voto por correo y que estas lleguen unos días después.
Este período de tiempo es especialmente importante para los cuatro millones de miembros del servicio militar y otros ciudadanos que viven en el extranjero. La Corte pronto escuchará una impugnación a la ley de Mississippi sobre el período de gracia, pero tanto la jurisprudencia como las prácticas electorales de larga data exigen que los períodos de gracia se mantengan.
En 2024, un tribunal federal de apelaciones —contradiciendo la larga historia de estas prácticas— falló que las leyes de hace un siglo que establecen un “día para las elecciones” prohíben los períodos de gracia para las boletas de voto enviadas por correo de los estados. Ese fallo, resultado de una demanda presentada por el Comité Nacional Republicano, ignora el texto explícito de las leyes federales y las prácticas históricas para el conteo de los votos. La Corte Suprema debe revertir ese fallo.
El Brennan Center y el codefensor Covington & Burling recientemente presentaron un escrito de amigo de la corte en la causa Watson v. Republican National Committee. El escrito se presentó a nombre de 55 individuos y 8 organizaciones representando a los votantes militares y otros en el extranjero. Explica cómo el desenlace de la causa podría afectar a las boletas de voto enviadas por correo en las elecciones de este año.
Algunas leyes estatales que establecen períodos de gracia para las boletas electorales enviadas por correo se remontan a la Guerra Civil, mientras que otras han estado vigentes durante décadas. Muchas de las 30 leyes estatales actualmente vigentes fueron aprobadas con apoyo bipartidista, pero un fallo desfavorable de la Corte podría anularlas a todas.
Las personas ciudadanas que viven en el extranjero o fuera de su estado de residencia enfrentan obstáculos que otros votantes no tienen, incluidos los pasos adicionales para inscribirse para votar, solicitar y recibir una boleta electoral y enviar de regreso la boleta. Leyes como las de Mississippi, la cual otorga un poco más de tiempo para que llegue una boleta por correo enviada a tiempo, ayudan a garantizar que los votantes que han hecho un gran esfuerzo para participar puedan emitir un voto que cuente.
Los obstáculos que enfrentan los votantes militares y otros en el extranjero son, desafortunadamente, comunes. Durante las elecciones primarias en Texas de 2024, una pareja de militares en Alemania envió por correo sus boletas electorales desde la oficina postal del ejército tres semanas antes de las elecciones. Sus boletas no llegaron hasta el día después de las elecciones.
Las personas votantes en países como Australia, Italia, Kenia, el Reino Unido y Vietnam gastan $50 o más para enviar por correo sus boletas electorales a través de empresas privadas. Y aun cuando las cosas salen bien, la correspondencia toma tiempo. Votantes militares en Japón, por ejemplo, dicen que su correspondencia puede tardar en llegar a los Estados Unidos de seis a ocho semanas.
Estos obstáculos contribuyen a las bajas tasas de participación de los estadounidenses que votan en el extranjero. Los militares que prestan servicio y los ciudadanos en el extranjero participan mucho menos en las elecciones que sus contrapartes en el territorio nacional. Solo el 8 por ciento de los votantes elegibles en el extranjero votaron en las elecciones de 2020, en comparación con casi el 80 por ciento de los votantes dentro del país. Entre los ciudadanos en el extranjero que no votaron en 2020, el 82 por ciento reportó querer votar pero que no pudieron completar el proceso.
Una mala decisión de la Corte Suprema que ponga más peso sobre los militares y otros votantes en el extranjero lograría lo opuesto a lo que pretende la ley federal. El Congreso ha protegido el acceso al voto para estos ciudadanos en estatutos, como la Ley de Votación para los Uniformados y los Ciudadanos en el Extranjero de 1986 y la Ley de Empoderamiento del Votante Militar y Extranjero de 2009.
Al hacerlo, los legisladores específicamente incorporaron reglas estatales para la recepción de las boletas electorales en estas políticas federales. ¿Por qué haría el Congreso esto si creía que estas leyes no tienen un efecto? El Congreso nunca ha impuesto una fecha límite nacional y uniforme para recibir las boletas electorales aun cuando ha podido.
Los casi otros 20 escritos presentados a favor del período de gracia de Mississippi dan ejemplos concretos de cómo un fallo desfavorable podría perjudicar a las comunidades en todo el país. Los escritos presentados por grupos de derechos civiles, por ejemplo, plantean cómo los votantes con discapacidades, que residen en zonas rurales, personas no blancas y otros más se benefician de las leyes sobre los periodos de gracia. Los escritos de los gobiernos locales y estatales explican cómo estas leyes ayudan a los funcionarios electorales a administrar las elecciones, y congresistas y expertos en derecho plantean los múltiples defectos del fallo del tribunal de apelaciones.
Con las elecciones de medio término a tan solo la vuelta de la esquina y las primeras elecciones primarias a tan solo un par de meses, una decisión que anule los periodos de gracia causaría confusión entre los votantes y funcionarios electorales. La Corte Suprema debería reafirmar la validez de las leyes estatales que establecen períodos de gracia y proteger el derecho al voto de las personas votantes en Mississippi y en todo el país.
Traducción de Laura Gómez