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Análisis

Las nuevas preguntas del censo son cruciales para mejorar el conteo de 2030

Los cambios a las preguntas sobre raza y origen étnico harán más preciso, equitativo y legítimo el conteo, pero hay más trabajo por hacer. 

2030 Census on Smartphone
Timon Schneider/Alamy

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La Oficina de Administración y Presupuesto de la Casa Blanca ha actualizado la forma en la que las encuestan federales preguntan sobre la raza y origen étnico, los primeros cambios integrales a estas preguntas desde 1991.

La tan esperada revisión ayudará a la Oficina del Censo de los Estados Unidos a producir datos que sean más representativos de nuestro país, que es cada vez más diverso. Esta carga recae ahora sobre la agencia del censo para implementar estos cambios en maneras que logre que el conteo de 2030 sea lo más fácil e inclusivo posible.  

Los cambios recientemente anunciados se enfocan en la Directiva de Política Estadística No. 15, una política pública que rige como todos los sondeos federales, inclusive el censo, preguntan sobre la raza y el origen étnico. La Oficina de Administración y Presupuesto (OMB, por sus siglas en inglés) anunció tres grandes revisiones a las preguntas.  

Primero, la directiva requiere que las encuestas indaguen sobre la raza y el origen étnico en una sola pregunta. Los censos recientes preguntaban sobre estos temas en dos preguntas por separado.

La primera preguntaba si alguien era de “origen hispano, latino o español”. La segunda pedía a los encuestados seleccionar una raza entre cinco categorías principales: blanca; negra o afroamericana; indígena de las Américas o nativa de Alaska ; asiática; o nativa de Hawái o de otras islas del Pacífico. Quienes responden también podían seleccionar “alguna otra raza”.

Muchas personas no consideran que su raza y origen étnico son distintos, entonces preguntarles sobre raza y origen étnico por separado creaba problemas de precisión en la recolección datos sobre como las personas se identifican a sí mismos. Por ejemplo, muchos latinos ven su identidad primaria como latina, entonces al hacerles otra pregunta sobre su raza, a menudo resultan seleccionando “alguna otra raza”.

Al unir las preguntas y alentar a las personas a seleccionar cuantas categorías las identifiquen, se logrará una más detallada autoidentificación, menos personas seleccionarán “alguna otra raza” y menos personas optarán por saltarse la pregunta del todo. 

 En segundo lugar, las encuestas ahora incluirán “Medio Oriente o Norte de África”, o “MENA” (por sus siglas en inglés), como una nueva categoría “mínima” en la pregunta conjunta sobre la raza y origen étnico.

La falta de la categoría MENA en sondeos anteriores esencialmente invisibilizó a estas comunidades de los datos federales y negó a las personas del Medio Oriente y el Norte de África la oportunidad de tener una voz colectiva cuando de representación política se trata. Esta revisión ayudará a remediar esta brecha en los datos.  

En tercer lugar, la directiva requiere que las encuestas reúnan datos sobre la raza y origen étnico en niveles más altos de especificidad que las “categorías mínimas”. La directiva más antigua permitía, pero no requería, a las agencias recolectar información adicional sobre identidad racial y de suborigen étnico. Como resultado, las agencias a menudo no iban más allá de recolectar lo mínimo. La falta de información detallada escondía diferencias importantes que existen entre los subgrupos.  

La nueva medida en política pública requiere a las encuestas federales, cuando sea posible, recolectar detalles de identidad en cada categoría racial y de origen étnico. También estandariza las casillas de los subgrupos y las opciones de escribir su identidad.

Ahora, por ejemplo, quien responda puede seleccionar “asiática”, y dentro de esa categoría, marcar una casilla que indica que son “vietnamita” o escribir cómo se identifican si no está incluido en la casilla (por ejemplo, camboyana).  

Estas revisiones producirán datos que reflejan de manera más precisa cómo se identifican las personas, lo cual es crítico para una nación que cada vez es más diversa racial y étnicamente, más personas se identifican con pertenecer a más de una raza o grupo étnico, y donde los patrones de migración cambian.

Tener datos más precisos, como resultado, promete incrementar el poder político, legal y económico de las comunidades que por mucho tiempo han tenido un conteo muy bajo en el censo—o que son estadísticamente invisibles—al darles una mayor oportunidad de tener representación política y fondos federales que se establecen por las cifras del censo. 

Sin embargo, el trabajo aún no termina. La Oficina de Censo aún tendrá que traducir las revisiones a la directiva en un nuevo formulario de censo y participar en pruebas y consultas sustanciales para garantizar que el formulario producirá los mejores datos.

Y la agencia debe invertir en divulgación y educación para garantizar que el censo se haga de una forma inclusiva y le facilite responder a todos los que viven en el país. 

Traducción Laura Gómez