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aerial image of Texas city with outline of the state in lights
Art Wager/Getty
Resumen de expertos

El sur está en un punto de inflexión demográfico

Los datos del censo revelan profundos cambios demográficos en todo el sur. 

agosto 26, 2026
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Art Wager/Getty
agosto 26, 2026

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  • Los datos del censo sugieren que este período de varias décadas de crecimiento continuo en el sur parece estar desacelerándose significativamente.
  • Al mismo tiempo, los datos muestran otro gran cambio que se prevé, ya que la población blanca del sur está envejeciendo y ha comenzado a disminuir.

Nuevos datos del Oficina del Censo muestran un sur al borde de extraordinarias transformaciones demográficas, incluyendo una pronunciada disminución en el número de personas que se mudan a la región y una población blanca que comienza a reducirse en términos absolutos.

Desde el fin de la segregación en la década de los años 60, el sur ha sido el motor del crecimiento poblacional de los Estados Unidos, convirtiéndose en la región más grande del país y, en el proceso, obtuvo la asignación de 31 escaños en el Congreso.

La era del COVID-19 evidenció grandes aumentos poblacionales en muchos estados sureños, ya que la población se mudó dentro del país a un ritmo sin precedentes, abandonando estados como California y Nueva York en busca de lo que percibían como mejores horizontes en otros lugares.

Sin embargo, los datos del censo sugieren que este período de varias décadas de crecimiento continuo en el sur parece estar desacelerándose significativamente o, tal vez, llegando a su eventual fin, a medida que las tasas tanto de migración interna como de inmigración disminuyen drásticamente.

Al mismo tiempo, los datos muestran otro gran cambio que se prevé, ya que la población blanca del sur está envejeciendo y ha comenzado a disminuir, lo que convierte a las personas no blancas en los motores de la totalidad del crecimiento de la región.

Si estas tendencias emergentes se mantienen, el impacto tanto para la región como para el país será profundo.

La desaceleración y potencial desaparición del boom demográfico sureño

El sur sigue siendo, por mucho, la región de más rápido crecimiento del país, pero muchos de sus patrones de crecimiento de larga data muestran señales de cambio. Esto es el caso especialmente para los estados en auge como Florida, Georgia, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Texas, los cuales han visto un crecimiento poblacional ininterrumpido durante varias décadas desde los años 60 y por muchos años han sido los principales motores del rápido crecimiento demográfico de la región.

Entre 2020 y 2025, estos cinco estados fueron los responsables del 83 por ciento del crecimiento de la población del sur y unas impresionantes tres quintas partes del crecimiento de todo Estados Unidos.

Sin embargo, los datos más recientes del censo revelan que el ritmo de crecimiento en estos cinco estados sureños en auge se está ralentizando: los estados siguen creciendo, pero más lentamente. Entre julio de 2024 y julio de 2025, fueron responsables por poco más de la mitad del aumento demográfico del país.

 

 

La desaceleración más pronunciada se registró en Florida y Texas, que por mucho tiempo han sido los dos estados con mayor crecimiento en el país. Sin embargo, los datos más recientes del censo muestran que el crecimiento en la población de Florida se redujo en dos terceras partes en comparación con los niveles más altos alcanzados a inicios de la década.

El crecimiento de Texas en ese mismo período también cayó en más de un tercio. Georgia, Carolina del Norte y Carolina del Sur también registraron una desaceleración del crecimiento en ese periodo de entre una quinta y algo más de una cuarta parte.

 

 

Dos factores principales impulsan este cambio: la desaceleración de la tasa de migración interna y, desde enero de 2025, la implementación agresiva de un rango de políticas migratorias severas de la administración Trump.

Estos cambios impactaron duramente a Florida en particular. Durante décadas, el llamado Estado del Sol consiguió ser consistentemente uno de los estados de mayor crecimiento del país al atraer tanto a personas que se reubican allí de otras partes de los Estados Unidos como a un gran número de inmigrantes de fuera del país, principalmente de América Latina y el Caribe. (Al ser un estado con una población de edad más avanzada, Florida registra muy poco, casi ningún, crecimiento por nacimientos).

Pero estas dos fuentes de crecimiento ahora están bajo presión.

En los últimos años, el número de personas que se mudan a Florida de otros estados se ha desplomado drásticamente debido al aumento considerable de los gastos de vivienda y el costo de vida. Florida recibió 310,892 habitantes como resultado de la migración interna entre 2021 y 2022. Pero ese número se redujo a tan sólo 22,517 en el período de un año que finalizó el 1 de julio de 2025 ––una caída de más del 90 por ciento. 

Al mismo tiempo, el número de inmigrantes que llegan a Florida también ha disminuido rápidamente. Casi el 60 por ciento del crecimiento poblacional en la Florida en esta década se debe a la inmigración. Entre 2022 y 2023, Florida recibió 33,449 inmigrantes, más que cualquier otro estado. Pero con los cambios en las políticas públicas del país, esa cifra se redujo a casi la mitad en el período de un año que finalizó el 1 de julio de 2025.

Además, este descenso en la inmigración podría ser sólo un indicio, ya que los datos publicados este año solo incluyen los primeros seis meses de la segunda presidencia de Trump. La mayoría de los expertos consideran que la tasa de inmigración va a disminuir aún más cuando se publiquen los datos actualizados en enero ––y que permanecerán bajos en el futuro cercano–– a medida que se hagan patentes los efectos de las estrictas políticas migratorias de la administración Trump. Algunos expertos de hecho piensan que la tasa de inmigración podría ser negativa en el futuro inmediato, con más personas yéndose de los Estados Unidos por primera vez en la historia moderna de la nación.

Estos cambios significan que la tasa de crecimiento en Florida cayó del 2.6 por ciento entre 2021 y 2022, la más alta de la nación, al 0.8 por ciento entre 2024 y 2025, apenas un poco más alta a la de los estados con un crecimiento promedio como Indiana y Oklahoma.

 

 

Texas presenta una leve variación de la misma tendencia.

La migración interna y la inmigración procedente de países extranjeros han sido factores claves del crecimiento demográfico de Texas, y ambas han caído de sus picos alcanzados a principios de la década.

Sin embargo, Texas también tiene la segunda población más joven del país ––solo Utah tiene una media de edad inferior–– y las mujeres en edad reproductiva en Texas también tienen más hijos que las mujeres en otros lugares. Por ende, a diferencia de Florida, Texas también obtiene una considerable parte de su crecimiento del incremento natural en la población, o sea, del número de nacimientos por encima del número de defunciones. Dado que el incremento natural es menos propenso a las fluctuaciones que tanto la migración interna como la inmigración, la tasa de crecimiento de Texas ha mostrado menor volatilidad que la de Florida.

 

 

Aun así, tanto la migración nacional como la inmigración a Texas han disminuido en más de la mitad desde sus picos alcanzados a partir de 2020. Esta reducción es suficiente para significar que habrá casi un millón menos de texanos en 2030 que si el rápido ritmo de crecimiento de la primera mitad de la década hubiese continuado. Es probable que la diferencia real sea aún mayor ya que la inmigración, en particular, parece ser propensa a disminuir aún más.

En cambio, los otros tres estados sureños en auge ––Georgia, Carolina del Norte y Carolina del Sur–– han visto sus tasas de crecimiento moderarse, pero a un ritmo menos pronunciado que el de Florida y Texas. Cada uno tiene su historia particular.

En Carolina del Sur, el 81 por ciento del crecimiento del estado esta década proviene de la migración interna, ya que el estado se ha convertido en el nuevo destino atractivo para los jubilados, asumiendo cada vez más el papel que desempeñó durante mucho tiempo Florida. Si bien la tasa de migración interna ha variado un poco año tras año durante esta década, en general ha sido más constante que en Florida o en Texas, aportando sostenidamente al estado entre 66,000 y 83,000 nuevos residentes en un año típico.

El resto del crecimiento en Carolina del Sur proviene de la inmigración, una fuente de crecimiento volátil tanto allí como en otros lugares. Sin embargo, dado a que Carolina del Sur obtiene menos de una quinta parte de su crecimiento de la inmigración, comparado con casi el 60 por ciento en Florida y más del 40 por ciento en Texas, estas fluctuaciones han tenido un menor impacto en la tasa de crecimiento general del estado. Con una de las poblaciones más envejecidas del país, Carolina del Sur –– al igual que Florida–– registra ahora más defunciones que nacimientos en un año y, por lo tanto, no tiene un crecimiento atribuible al incremento natural en esta década.

 

 

Asimismo, más de tres quintas partes del crecimiento de Carolina del Norte en esta década se deben a la inmigración interna, y a diferencia de Florida o Texas, su migración interna se ha mantenido estable.

Otro 31 por ciento del crecimiento demográfico de Carolina del Norte en esta década proviene de la inmigración. Sin embargo, quizás debido a que Carolina del Norte no ha sido un foco tan importante para nuevos inmigrantes como Florida y Texas, sus cifras de inmigración hasta ahora se han mantenido más estables.

Por el contrario, sólo alrededor del 6 por ciento del crecimiento poblacional en Carolina del Norte esta década proviene del incremento natural, en comparación con el 28 por ciento en Texas, un estado mucho más joven.

De estos tres estados sureños en auge, Georgia es el que más se asemeja a Florida y Texas. En esta década, el 40 por ciento del crecimiento demográfico en Georgia proviene de la inmigración, una cifra similar a la de Texas, aunque menor a la de Florida. Otro 40 por ciento del crecimiento poblacional de esta década en Georgia provino de la migración interna, y el 20 por ciento restante se atribuye al incremento natural.

Al igual que Florida y Texas, Georgia ha experimentado una fuerte caída en sus cifras de migración interna conforme avanza la década. Entre 2021 y 2022, más de 79,000 personas se mudaron a Georgia desde otras partes de Estados Unidos. Sin embargo, esa cifra se redujo por casi dos tercios, hasta apenas 27,333 personas en el período de un año que finalizó el 1 de julio de 2025.

La inmigración a Georgia también se redujo a más o menos la mitad después de un repunte entre 2023 y 2024. Pero Georgia, como Texas, tiene una población relativamente joven y su tasa de crecimiento se ha mantenido gracias a un índice estable de crecimiento natural.

No obstante, mientras que estos tres estados no han experimentado una caída tan pronunciada en el crecimiento demográfico como Florida o Texas, es posible que esto no dure, sobre todo porque parece que los niveles de inmigración seguirán disminuyendo en los próximos años.

En resumen, el sur solía ser la gran excepción a la tendencia de desaceleración del crecimiento estadounidense. Ahora, incluso los dinámicos estados en auge de esa región se están pareciendo cada vez más al resto de los Estados Unidos.

La población blanca del sur empieza a disminuir

Al mismo tiempo que el crecimiento poblacional general comienza a desacelerarse en el sur, otra tendencia demográfica empieza a transformar el sur. Nuevos datos del censo publicados este verano revelan que las personas no blancas son responsables de todo el crecimiento demográfico de la región.

De hecho, la publicación de los datos de este verano revela que la población blanca disminuyó en términos absolutos en 10 de los 15 estados del Sur. Esto incluye a grandes estados como Florida, Georgia y Texas, además de otros más pequeños como Luisiana y Mississippi.

 

 

Esto representa un cambio notable con respecto a los inicios de la década, cuando el sur era una de las dos únicas regiones, junto con el oeste montañoso, donde la población blanca todavía seguía creciendo.

Además, incluso en los cinco estados del sur donde la población blanca aún crece, la tasa de crecimiento está disminuyendo en cada uno. La tendencia sugiere que varios, y quizás todos, de esos estados también podrían ver pronto una disminución de su población blanca.

Sin duda alguna, la disminución de la población blanca en el sur es, por mucho, relativamente moderada hasta ahora en comparación con otras partes del país. Estados como California y Nueva York han experimentado descensos más pronunciados. Pero, en este tema, también, las señales apuntan a que el sur se está asemejando cada vez más al resto de los Estados Unidos.

 

 

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Una inminente bonanza de redistribución de distritos en el sur

Impulsado por el crecimiento de las comunidades no blancas, el sur está encaminado a obtener un récord de nueve escaños en el Congreso después del censo de 2030, incluso con la desaceleración del crecimiento demográfico. Esto le daría al sur casi el 40 por ciento de los escaños en la Cámara de Representantes de Estados Unidos. Si se mantienen las proyecciones, Texas tendría solo seis escaños menos que California.

La pregunta, por supuesto, es si las comunidades no blancas del sur, que son las responsables de esos avances en el poder político de la región, verán mayores oportunidades de representación para sus comunidades sin la intervención del Congreso para restaurar y fortalecer las leyes de derecho al voto.

Después de que la Corte Suprema anulara disposiciones clave de la Ley de Derecho al Voto a principios de este año en la causa Louisiana v. Callais, los estados en todo el sur se apresuraron a desmantelar los distritos donde los votantes de raza negra y latinos habían elegido con éxito a sus candidatos preferidos, en algunos casos durante décadas.

 Legisladores sureños en algunos estados incluso cancelaron elecciones que ya se estaban celebrando para darse más tiempo para establecer nuevos mapas electorales racialmente discriminatorios.

La expectativa general es que se redibujen los mapas actuales para ser más racialmente discriminatorios en toda la región después de las elecciones de mitad de término de 2026.

Funcionarios clave de Texas ya han anunciado planes para que la legislatura rediseñe no solo el mapa del Congreso estatal el próximo año, sino también los mapas legislativos y de la junta estatal de educación. Un rediseño de los mapas del Congreso y la legislatura de Georgia también podría producirse tan pronto como termine el mandato de la legislatura actual a finales de este año.

Asimismo, se espera que los legisladores de Tennessee rediseñen los distritos electorales el próximo año para eliminar varios distritos de población de raza negra. Es probable que otros estados realicen rediseños similares.

Solo el Congreso puede detener este ataque frontal contra el poder político de las comunidades no blancas. Si los legisladores no actúan con la urgencia que exige esta realidad, las comunidades no blancas del sur nunca se beneficiarán de las grandes oportunidades electorales que su dinámico crecimiento está brindando a la región. Peor aún, es probable que su poder político retroceda.

Traducción de Laura Gómez