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Line of people waiting to vote
Stephen Maturen/Getty
Resumen de expertos

Nuevos datos del censo revelan una nación cambiante

Los cambios en la población previstos para los próximos años podrían ser, por su magnitud, algunos de los cambios más marcados y profundos en la historia de los Estados Unidos.

abril 30, 2026
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abril 30, 2026

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  • La inmigración ha desempeñado un rol cada vez más importante a la hora de impulsar el crecimiento de la población del país.
  • Estados Unidos se acerca a un punto de inflexión demográfica, impulsado por el envejecimiento de la población, una disminución en las tasas de natalidad y cambios en los patrones de inmigración.

Una nueva serie de datos publicados por la Oficina del Censo indica que se prevén profundos cambios demográficos en los Estados Unidos, a medida que su población envejece y se modifican otros factores tradicionales de crecimiento.

A continuación, se presentan cuatro conclusiones clave de los datos publicados.

El envejecimiento de la población en Estados Unidos podría ocasionar un punto de inflexión demográfico.

Cuando comenzó el siglo XXI, el número de nacimientos en los Estados Unidos solía exceder el número de muertes con una diferencia de entre 1.6 y 1.9 millones por año. Este saldo positivo ayudó a mantener el índice de crecimiento del país relativamente estable. Pero, desde entonces, el número de nacimientos excedentes con respecto al número de muertes se ha reducido en más de dos tercios y no muestra muchos indicios de recuperarse.

De hecho, según los datos del censo, hubo tan solo 518,585 más nacimientos que muertes en el período de un año finalizado el 1 de julio de 2025, una diferencia que se ha mantenido sin mayores cambios desde el final de la pandemia de COVID-19. Como punto de comparación, en 2007, cuando los nacimientos tuvieron el pico más alto en los EE. UU., los nacimientos superaron las muertes con una diferencia de 1.9 millones.

Hay un par de factores que están convergiendo para ocasionar este cambio.

En primer lugar, el número de muertes ha aumentado, ya que la enorme generación de los baby boomers de la posguerra, que nacieron entre 1946 y 1964, ha llegado a la vejez.

El número de baby boomers alcanzó su punto más alto en 1999, con un total de 79 millones de personas. Pero hacia 2024, esa cifra había caído a 67 millones, una disminución de casi el 28 por ciento. Para el censo del año 2030, el Pew Research Center proyecta que el total de baby boomers se reducirá en 8 millones más, con un total de tan solo 59 millones de personas.

Si bien los baby boomers componían el 37 por ciento de la población estadounidense en 1964, hoy en día representan solo el 20 por ciento de la población, lo cual los convierte ahora en una generación más pequeña que la de los millenials y la generación Z y más o menos del mismo tamaño que la generación X, originalmente mucho más reducida.

La segunda razón, aunque menos estudiada, detrás de la disminución en el crecimiento de la población estadounidense es el insólito descenso durante casi dos décadas en el número de nacimientos, que se empezó a observar durante la Gran Recesión.

Tras alcanzar un nivel histórico de 4.3 millones de nacimientos en 2007, el número de nacidos por año en los Estados Unidos ha caído sin cesar desde entonces. Según las estimaciones más recientes a partir de los datos del censo, hubo tan solo 3.6 millones de nacimientos entre julio de 2024 y julio de 2025, una cifra que ha permanecido sin mayores cambios desde el final de la pandemia.

Sin embargo, a diferencia del aumento en el número de muertes, que mayormente responde al envejecimiento de la generación de los baby boomers, la caída en la cantidad de nacimientos observada en los últimos años, por lo general, no responde a los cambios generacionales; de hecho, las personas de más edad de la enorme generación de millenials recién ahora están llegando al final de su edad más fértil para concebir. Más bien, esa disminución tiene sus raíces en una inesperada reducción en la tasa de natalidad.

Este cambio ha sido drástico. Entre 1980 y 2007, la tasa de natalidad en los Estados Unidos era impresionantemente estable, ya que solo fluctuaba apenas según las condiciones económicas. Pero, desde entonces, ha caído casi un 20 por ciento y ha permanecido inamovible. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades ahora estiman que la mujer estadounidense promedio en edad de concebir tendrá tan solo 1.6 hijos durante su vida, cifra que está por debajo del nivel de reemplazo de la población.

Las causas de esta reducción son complejas y no están totalmente estudiadas. Sin embargo, si bien las causas pueden no ser claras, su magnitud y su impacto sí son evidentes.

Algunas de las caídas más pronunciadas se han registrado en la población adolescente. A comienzos de la década de 1990, la tasa de natalidad adolescente en los Estados Unidos era significativamente más alta que en otras economías avanzadas. Pero, desde entonces, la tasa de natalidad adolescente ha bajado en casi tres cuartos, con las caídas más pronunciadas después de 2007. A partir de 2007, también se observó una disminución en la tasa de natalidad en las mujeres de entre 20 y 29 años.

Si bien algunos expertos demográficos, al principio, especularon que esta baja en la tasa de natalidad en las mujeres más jóvenes podía deberse simplemente a una decisión consciente de las mujeres de posponer tener hijos hasta más adelante, ese no parece ser el caso, por lo menos no hasta ahora.

El índice de natalidad en las mujeres de entre 30 y 39 años ha permanecido mayormente estable desde 2007 y, si bien la tasa de natalidad sí aumentó en las mujeres de unos 40 años durante el mismo período, ese incremento no ha sido para nada lo suficientemente grande como para compensar la reducción de la tasa de natalidad en las mujeres más jóvenes.

También han ocurrido importantes cambios en la tasa de natalidad entre las mujeres no blancas durante este período, en especial entre las mujeres latinas. Si bien antes las poblaciones de raza negra y latinas en los Estados Unidos tenían tasas de natalidad mucho más altas que las poblaciones blancas, las diferencias entre estos grupos se han aproximado significativamente, cuando no por completo. De hecho, los datos más recientes de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades demuestran que las mujeres de raza negra ahora están teniendo menos hijos que las mujeres blancas.

Más allá de las causas, los nacimientos disminuyen y, al mismo tiempo, las muertes aumentan, lo cual está empujando al país con mayor rapidez al punto en el que las muertes comienzan a superar los nacimientos, algo que ya ha ocurrido en muchos países industriales avanzados de Europa y Asia.

Según las proyecciones a largo plazo que la Oficina del Censo publicó en 2023, se preveía que las muertes iban a superar los nacimientos en los Estados Unidos en 2038. Pero esa proyección suponía la continuación de un flujo de inmigración en más o menos los mismos niveles históricos que se tenían. Pero, si la inmigración nueva llega a ser nula o incluso negativa, Estados Unidos alcanzaría ese punto crítico antes de lo previsto en la próxima década.

El envejecimiento de la población estadounidense ya es perceptible a nivel estatal. Según los datos del censo, 17 estados —la tercera parte del país— registraron más muertes que nacimientos en el período de un año finalizado el 1 de julio de 2025. Si bien algunos de esos estados igual tuvieron un crecimiento de su población total, esos aumentos se debieron únicamente a la migración interna y, en mayor grado, a la inmigración proveniente de fuera de los Estados Unidos.

Como punto de comparación, en la década de 2010, solo cuatro estados —Maine, New Hampshire, Vermont y West Virginia— registraron sistemáticamente más muertes que nacimientos; y en la década de los años 2000, fue solo un estado, West Virginia.

Los resultados son aún más pronunciados si se los estudia por condado. Mientras que tan solo el 39 por ciento de los condados de Estados Unidos registró más muertes que nacimientos en 2010, los datos más recientes del censo demuestran que, ahora, más de las dos terceras partes de los condados tienen más muertes que nacimientos.

Con una fuerte caída en la inmigración, Estados Unidos podría encaminarse hacia una disminución histórica de su crecimiento durante esta década.

A medida que el crecimiento generado por la cantidad de nacimientos se desacelera en los Estados Unidos, la inmigración ha desempeñado un rol cada vez más importante a la hora de impulsar el crecimiento de la población del país. Pero las tasas de inmigración también han caído significativamente durante la segunda administración Trump.

Los datos de la Oficina del Censo pronostican que 1.3 millones de inmigrantes entraron a los Estados Unidos durante el período de un año finalizado el 1 de julio de 2025, lo que equivale a una disminución de más del 50 por ciento con respecto a los niveles más altos registrados durante la administración Biden. Y la Oficina proyecta que esa cifra se reducirá aún más, en más de las tres cuartas partes, hasta ubicarse en tan solo 321,000 inmigrantes entre 2025 y 2026.

Esta cifra de inmigrantes sería la más baja en más de 60 años, con la excepción del año 2020, cuando las restricciones de emergencia de la pandemia provocaron el cierre temporal de las fronteras del país. Además, las estimaciones de la Oficina del Censo podrían ser demasiado optimistas. Algunos expertos predicen que la cifra podría ser más baja o incluso negativa en el futuro cercano.

Incluso antes de los recientes cambios observados en los patrones de inmigración, se preveía que la población de los Estados Unidos creciera tan solo un 6 por ciento durante esta década, lo cual habría sido la tasa de crecimiento más baja en la historia de la nación. Pero con una inmigración neta nula proyectada para el resto de la década, el Brennan Center pronostica que la tasa de crecimiento del país apenas llegará al más modesto porcentaje del 3.7 por ciento.


Dicho de otro modo, con una tasa de crecimiento del 6 por ciento, se esperaba que el país sumara unos 20 millones de personas durante esta década y llegara a una población de 352 millones de personas para el censo de 2030. Pero, ahora, sin más inmigración neta, se proyecta que la población de los EE. UU. alcance apenas los 344 millones de personas para el 2030, es decir, 7 millones menos que lo previsto.

Además, gran parte de ese crecimiento ya ocurrió. Los Estados Unidos ya sumaron poco más de 10 millones de personas durante los primeros cinco años de esta década. Sin inmigración, se pronostica que se sumen solo 3 millones más durante la segunda mitad de la década.

Una disminución en la inmigración tan drástica como esta tendría un efecto marcado en los estados. Cinco estados redujeron sus poblaciones entre 2024 y 2025. Sin inmigración durante ese mismo período, hubieran sido 18 estados, entre ellos, casi todos los estados de la región noreste del país.

Los patrones de la migración interna podrían estar cambiando.

Para muchos estados, la migración interna entrante (el movimiento de personas provenientes de otros estados que se van a vivir a ese estado) es también un factor importante de crecimiento. Esto ha ocurrido principalmente en los estados prósperos y de rápido crecimiento de las regiones del sur y del oeste montañoso del país.

En general, las nuevas estimaciones de población de la Oficina del Censo indican que en 18 estados más personas se mudaron a otras partes del país de las que vinieron a vivir allí durante el período de un año finalizado el 1 de julio de 2025. Casi todos los estados de la región noreste del país registraron una migración saliente neta, pero este déficit se observó también en algunos estados del sur y de la región de las montañas. De esta lista, el estado que quizá más sorprende es Colorado, que hasta hace poco recibía más personas de otras partes de los Estados Unidos de las que se iban y ahora se van más de las que llegan.

Esta tendencia también se observa a nivel regional dentro de cada estado. En los últimos años, las regiones metropolitanas de Dallas-Fort Worth, Houston y Miami han atraído a una fuerte migración interna proveniente de otras partes del país, lo cual las ha convertido en las regiones de mayor crecimiento de la nación. Pero esta tendencia podría estar cambiando.

Los datos más recientes del censo indican que las tasas de migración interna han caído considerablemente en las dos áreas metropolitanas principales de Texas y que ahora son más las personas que abandonan los alrededores de Miami para irse a vivir a otras partes del país, que las que llegan.

La creciente diversidad de la nación se aceleraría.

La Oficina del Censo no publicará sus datos más actualizados sobre cuestiones de raza y etnicidad hasta el verano, pero los datos de la publicación del año pasado, que abarcan el período del 1 de julio de 2023 al 1 de julio de 2024, sugieren que casi todo el crecimiento del país se atribuiría una vez más al crecimiento de las comunidades no blancas.

Gran parte de este crecimiento se debe simplemente a que las personas estadounidenses en edad de concebir son mucho más diversas que los grupos más ancianos que están llegando al final de sus vidas en grandes números.

Es más, en los datos del censo publicados el año pasado, las personas no blancas aportaron la totalidad del crecimiento de las regiones noreste, medio oeste y oeste del país, ya que la población blanca de esas regiones disminuyó en términos absolutos.

Otras dos regiones, la del sur y la del oeste montañoso, registraron un aumento en sus poblaciones blancas, pero en las dos, el crecimiento de las comunidades negras, latinas y asiáticas superaron, cada una, el crecimiento de la población blanca.

El cambio ha sido una constante para los Estados Unidos desde su fundación. Pero estos datos del censo sugieren que Estados Unidos se acerca a un punto de inflexión demográfica, impulsado por el envejecimiento de la población, una disminución en las tasas de natalidad y cambios en los patrones de inmigración. En su conjunto, estos factores seguramente desaceleren el crecimiento y modifiquen las dinámicas regionales de modos nunca antes vistos.

Traducción de Ana Lis Salotti