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Empty Supreme Court courtroom
Alex Wong/Getty
Análisis

La reforma de la Corte Suprema gana impulso

El público quiere una mejor Corte Suprema y la clase política está prestando atención.

Empty Supreme Court courtroom
Alex Wong/Getty
agosto 18, 2026

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  • Establecer por ley límites en el período de mandato es la mejor reforma viable para hacer de la Corte Suprema un órgano más alineado con la nación a la que atiende.
  • La garantía de tener una nominación cada dos años podría eliminar el veneno del proceso de confirmación.

Estamos en medio de unas “elecciones primarias de ideas”. ¿Cómo será la próxima generación de reformas? 

La semana pasada, el líder demócrata de la Cámara de Representantes Hakeem Jeffries le dijo a la Asociación Nacional de Periodistas Negros que “se necesita una drástica reforma en la Corte Suprema”.

Sus palabras retumbaron con fuerza en todos los círculos políticos. Una de las razones es la creciente expectativa de que probablemente el partido demócrata el año que viene gane al menos una de las cámaras del Congreso. Nate Silver señala una probabilidad del 87 por ciento, y Polymarket, el mercado de apuestas, digo, de “predicciones”, le asigna un 88 por ciento. Claro que estos son solo pronósticos. (¿Recuerdas los pronósticos de una presidencia de Hillary Clinton?).

Pero el electorado suele formar opiniones firmes varios meses antes del día de las elecciones. En 2026, la ciudadanía quiere cambios. El llamamiento de Jeffries a reformar la Corte es mucho más que una simple perorata. Es el reconocimiento de que nuestra democracia necesita ser reparada y que la rama de gobierno que destrozó el derecho al voto, dio inicio a una era de contribuciones de dinero ilimitadas en la política y permitió la manipulación de los distritos electorales debe ser parte de la solución.

¿Cómo sería una reforma así? Jeffries anunció en el programa Meet the Press de NBC que el representante Jamie Raskin (D-MD), ahora el integrante de mayor rango del partido demócrata en el Comité Judicial de la Cámara de Representantes, lideraría la búsqueda de opciones. Esta iniciativa se inscribe dentro de un esfuerzo más amplio, supervisado por el representante Joe Morelle (D-NY), para combatir la corrupción en las tres ramas de gobierno, incluidas las posibles reformas en la Corte Suprema.

Hemos argumentado que establecer por ley límites en el período de mandato, en el que los magistrados pasarían a un cargo sénior después de 18 años en el estrado, es la mejor reforma viable para hacer de la Corte Suprema un órgano más alineado con la nación a la que atiende. Podría ayudar a evitar el colapso de la confianza del público en la suprema corte, que ahora registra los niveles más bajos de su historia. La garantía de tener una nominación cada dos años podría eliminar el veneno del proceso de confirmación.

Una posible versión, presentada por el representante Hank Johnson (D-GA), ya cuenta con 85 firmas de apoyo. Está cobrando impulso en el Congreso. Después de que la notoria decisión del caso Louisiana v. Callais terminó por sepultar a la Ley de Derecho al Voto, el Caucus Negro del Congreso declaró que será “nuestra misión impulsar con vigor una reforma para la Corte Suprema. Trabajaremos para establecer límites en el período de mandato de los magistrados para ayudar a devolverle a la Corte su independencia, neutralidad y legitimidad”.

Nunca olvidemos este dato: los límites en el período de mandato de la Corte Suprema tienen un amplio apoyo popular. La última encuesta de Fox News indica un apoyo del 78 por ciento, confirmado por nuestras propias encuestas en el Brennan Center. Ese porcentaje incluye a muchísimos republicanos y personas independientes, además de demócratas. Muy pocas cuestiones generan tanto entusiasmo. Lejos de ser una idea extrema, la iniciativa de establecer límites en el período de mandato ya se encuentra en el centro del discurso dominante.

Son tiempos de agitación. Raskin, por ejemplo, ha sugerido agregar más cargos para que cada circuito judicial del país esté representado. De hecho, el Congreso tiene el poder de ampliar la Corte, tal como ya lo ha hecho en otros momentos de la historia. Una ampliación ofrecería la oportunidad inmediata de repararla. Pero cuenta con mucho menos apoyo del público y podría dar como resultado un espiral de represalias en el que cada presidente republicano y demócrata quiera agregar nuevos magistrados.

Hasta el presidente Franklin D. Roosevelt, durante su apogeo en el poder y cuando los magistrados parecían dispuestos a revocar el Seguro Social y el resto de su política New Deal, se enfrentó a una feroz crítica del público.

En el Brennan Center, publicamos Seis soluciones para reformar la Corte Suprema. Incluyen la creación de un código de ética de cumplimiento obligatorio y una vía rápida para que el Congreso pueda responder a los dictámenes desacertados, además de varias formas para poner freno a los abusos de la lista de casos de emergencia en la sombra de la Corte y otras reformas necesarias. Es parte de nuestra serie Soluciones para una democracia más fuerte

Quienes nos legislan deberían pensar con creatividad, pero no perder el tiempo. El presidente Trump no ratificaría ninguna ley de reforma de la Corte aprobada por un Congreso con mayoría demócrata. Pero eso no debería disuadir de la acción. A menudo, las leyes que nacen durante un período de sesiones congresuales se convierten en la primera agenda legislativa del siguiente.

Por ejemplo, cuando Bill Clinton asumió la presidencia, el Congreso aprobó rápidamente la Ley de Registro Nacional de Votantes (National Voter Registration Act) y la Ley de Licencia Médica y Familiar (Family and Medical Leave Act), que el presidente Clinton ratificó. Esas dos leyes habían sido vetadas por su predecesor, el presidente George H.W. Bush.

Quienes se presenten como candidatos a presidente también deben expresarse. Kamala Harris y Pete Buttigieg, entre otros, han urgido a ampliar la Corte. Josh Shapiro exige una reforma “radical”. Durante su último tiempo como presidente, Joe Biden respaldó la creación de límites en el período de mandato, lo cual colocó el tema en el centro del discurso dominante.

Por su parte, el vicepresidente JD Vance a veces defiende y otras veces ataca a la Corte. Cuando era senador, Marco Rubio propuso una enmienda constitucional para establecer un máximo de nueve integrantes en la Corte Suprema. Y Tucker Carlson ha catalogado la idea de expandir la Corte como un ejemplo de “radicalismo”. (Pero ya estoy divagando).

El apoyo del público a favor de los límites en el período de mandato no solo surge de su indignación por dictámenes como el del caso Dobbs que revocó Roe v. Wade, o el de Citizens United. También proviene del valor fundamental y democrático de la rendición de cuentas: nadie debería tener tanto poder durante tanto tiempo. Es perfectamente sensato que el rol y el período de mandato de la Corte se encuentren en el centro del debate político.

Establecer límites en el mandato de los magistrados aseguraría que los jueces “no pierdan todo su contacto con la realidad por permanecer en sus torres de marfil durante décadas”. Eso es lo que dijo John Roberts mucho antes de asumir su cargo en la Corte Suprema. Sabias palabras.

Traducción de Ana Lis Salotti