Suscríbete aquí al boletín informativo del Brennan Center en español
- A menos de dos meses, la campaña del presidente Trump para socavar las elecciones está fracasando.
- A pesar de todo este tira y afloja, el electorado puede hacer escuchar su voz. Haz un plan para votar. Vota con anticipación, de ser posible.
Benjamin Franklin escribió: “Nunca busques problemas hasta que los problemas te afecten”. Ese no es exactamente nuestro enfoque en el Brennan Center. Nosotros nos preocupamos. (El Dr. Franklin también aconsejó: “Una onza de prevención vale más que una libra de cura”).
¿Qué nos preocupa específicamente, de cara a noviembre?
La confusión del electorado es quizá el mayor riesgo. La gente se pregunta, y con razón: ¿aún puedo votar por correo? ¿Tendré que presentar un pasaporte o un certificado de nacimiento para registrarme? Han pasado muchos años desde que la libertad de voto enfrentó tantos obstáculos propuestos y nunca antes del gobierno federal. Con todas las noticias y el revuelo existente, no se puede esperar que la ciudadanía siga los decretos presidenciales y los dictámenes judiciales contradictorios en su más mínimo detalle.
De hecho, para el electorado, las cosas no han cambiado mucho. El Congreso y la justicia bloquearon todas esas malas ideas. La Ley SAVE (SAVE Act) nunca se aprobó. Y en general, las personas ciudadanas pueden votar igual que antes.
A menos de dos meses, la campaña del presidente Trump para socavar las elecciones está fracasando. Jueces, estados, condados y grupos de defensa del derecho al voto han bloqueado sus medidas. Si seguimos esforzándonos, podemos tener elecciones libres y justas en 2026.
¿Qué más nos mantiene en vilo? La Corte Suprema, claro. En este momento, la Corte está evaluando si anula o no una decisión de un tribunal de primera instancia que había bloqueado una regla que le permitiría al Servicio Postal de los Estados Unidos (USPS, por su sigla en inglés) retener boletas de voto por correo. El tribunal de primera instancia determinó que esa regla era ilegal e inconstitucional.
Si la Corte le permite al USPS implementar esta regla, reinaría el caos y privaría de su derecho al voto a muchísimas personas votantes justo antes de las elecciones, tal como lo explicó una persona denunciante empleada del USPS en un escrito de amicus curiae en el que se explica el proceso apresurado y defectuoso que ideó el servicio de correos para implementar la regla. Se prevé que la Corte se pronuncie en cuestión de días sobre la solicitud de la administración con respecto a esta regla del USPS. Crucemos los dedos.
Tenemos una tercera preocupación: el creciente riesgo de una interferencia extranjera. Estados Unidos se encuentra en guerra. (Cabe señalar que es una guerra ilegal, sin la correcta autorización). En 1980, se hablaba de que Irán podía liberar a personas estadounidenses que tenía prisioneras para influir en las elecciones de ese año y causar una sorpresa en los resultados. Esperemos que los hackers iraníes no ocasionen una “sorpresa digital” este año.
Irán ya ha demostrado su capacidad de hackear los sistemas municipales de abastecimiento de agua en Minnesota. En elecciones anteriores, Rusia y China han intentado influenciar al electorado o atacar las listas de registro de votantes. La purga de las oficinas de seguridad electoral que ha realizado Trump significa que las elecciones en los Estados Unidos tienen menos protección federal contra los malévolos hackers extranjeros que antes.
Los estados han trabajado mucho para prepararse. Y es importante recordar que no hay forma, ni siquiera para los atacantes más sofisticados, de cambiar los resultados de una elección. Las máquinas de votación no están conectadas a internet. Y los votos emitidos por la ciudadanía tienen un registro en papel, que se puede auditar y volver a contar.
Algunas de nuestras otras preocupaciones están disminuyendo.
En primer lugar, “la presencia de ICE en los sitios de votación”. Aún podría ocurrir. Pero el despliegue de las fuerzas federales es ilegal según numerosas leyes estatales y federales. Hace poco, el presidente del Estado Mayor Conjunto de los Estados Unidos se comprometió a no usar las tropas federales y afirmó, como corresponde, que “la administración de las elecciones y la seguridad electoral siguen siendo una responsabilidad fundamental de los gobiernos locales y estatales”.
Tenemos cada vez más confianza en que los tribunales intervendrían rápidamente. En el Brennan Center, estamos preparados para demandar al gobierno si fuera necesario. Los escritos están redactados, y tenemos tinta en la impresora.
Luego están los observadores que el Departamento de Justicia ha enviado a ciertos estados. Molestan y, a menudo, parecen estar un poco desorganizados. Pero ellos también deben regirse por las leyes que prohíben la intimidación de los votantes, y las autoridades electorales estatales están listas para denunciarlos si los observadores impiden su trabajo.
En cuanto a la preocupación de que los resultados de las elecciones no se certifiquen, tenemos cada vez más confianza en que los tribunales también intervendrán. Los jueces han sido nuestros héroes y han defendido el estado de derecho.
Pero los tribunales solos no bastan. Necesitamos que la ciudadanía se movilice para observar los sitios de votación, ayudar al electorado y denunciar cualquier abuso. Eso también nos da esperanza.