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Preguntas y respuestas

Cómo las familias latinas hallaron su voz y su poder en Georgia

Una comunidad de habla hispana sin ninguna representación latina en el consejo escolar local logró conseguir casi un millón de dólares para sus estudiantes.

Publicado: Diciembre 13, 2023
little girl of color raising her hand in a classroom
pixdeluxe/Getty

La comunidad latina representa el 10 por ciento de toda la población de Georgia y es ahora el tercer grupo demográfico más grande detrás de la población blanca y negra. Pero su crecimiento poblacional casi no se ve reflejado en los consejos escolares, las juntas de comisionados de condados ni en otras entidades electas que son muy importantes para muchas comunidades, ya que son estos organismos los que controlan todo tipo de decisiones, desde los recursos que se le da al cuerpo estudiantil hasta la ubicación de un centro del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). 

Un informe reciente del Brennan Center reveló las barreras que silencian el poder político latino y señaló que, como consecuencia, las personas latinas ocupan tan solo el 0.4 por ciento de los cargos en las juntas de comisionados de los condados del estado y el 0.2 por ciento de los puestos en los consejos escolares locales. Una de esas barreras es en las elecciones generales, o por acumulación, en las que se elige a representantes a nivel de los condados y no de los distritos. Esta estructura electoral diluye la capacidad del electorado latino de elegir a representantes de su mismo origen.

Estas desigualdades les dejan a algunos grupos comunitarios de defensa de derechos una tarea más avasallante, aunque no imposible, para hacer oír su voz y hacer realidad sus demandas. A menudo, se necesita más educación, más construcción de coaliciones y más investigación para obtener resultados, tal como lo demostró este verano el grupo comunitario liderado por inmigrantes Migrant Equity Southeast en Savannah, Georgia, cuando su campaña de defensa de derechos dirigida al consejo escolar local logró una inversión de más de $835,000 en programas de enseñanza del inglés como segunda lengua y otros servicios para estudiantes de habla hispana.

El Brennan Center dialogó con Daniela Rodríguez, directora ejecutiva de la organización, sobre los desafíos en torno a esta comunidad emergente y la estrategia que utilizaron para lograr su victoria. 

Daniela Rodríguez Headshot
Daniela Rodríguez, Directora Ejecutiva de Migrant Equity SouthEast

Ayudaron a conseguir casi $1 millón para estudiantes de origen latino que enfrentaban grandes desigualdades en el logro académico debido a las barreras lingüísticas, en un consejo escolar que no tenía ningún representante de procedencia latina. ¿Con qué obstáculos se encontraron en el camino? 

Una de las dificultades principales es que en el proceso de recopilación de datos, a la comunidad latina se le suele contar de menos. Es difícil tener números confiables porque sabemos que las personas latinas migran, provienen de distintos países, vienen a los Estados Unidos en diferentes momentos del año. Por lo tanto, tengamos la cifra que tengamos, no coincidirá con los números reales. En 2022 y 2023, vimos un flujo de personas venezolanas y colombianas; y esa fue una de las razones por las que el sistema escolar no estaba preparado para trabajar con familias multiculturales. 

Otra dificultad es que, al principio, las autoridades gubernamentales no siempre consideran la equidad lingüística. Nunca es una prioridad.

¿En qué se centraron primero durante su campaña de defensa de derechos?  

Priorizamos mucho los datos porque, si alguien no quiere confiar en nuestra organización, está bien, pero tendrán que confiar en los números. Tuvimos que presentar datos y elaboramos un informe que demostraba que uno de cada ocho estudiantes del condado es de origen hispano; y, sin embargo, el sistema escolar no brindaba realmente materiales en español. Solo hacían lo mínimo, y queríamos que hicieran más. 

Para conseguir más recursos en idioma español en las escuelas, tuvieron que hacer participar a familias que eran inmigrantes, trabajaban a tiempo completo y no hablaban inglés. ¿Cómo hicieron para fomentar su participación? 

Somos la única organización sin fines de lucro dirigida por inmigrantes de origen latino de la región. Tenemos mucho personal bilingüe que también es parte de la comunidad. Muchos comprendemos lo que es crecer en un hogar donde no se habla inglés, comprendemos lo que es ser un estudiante de inglés como segunda lengua (ESL). Pudimos ganarnos la confianza de la comunidad y comenzamos a recolectar testimonios. Siempre oíamos lo mismo, que el sistema escolar no hacía lo suficiente tanto para estudiantes de inglés como segunda lengua, como para las familias de habla hispana que de veras querían tener una mejor comunicación con el personal docente para ayudar a sus hijos en la escuela. 

También tuvimos que educar mucho a la gente para que comprendiera cómo funciona el sistema y por qué hay tantas cosas que no están bien. Trabajas aquí, pagas tus impuestos aquí, aquí vives. Quizá no quieras abogar por tus propios derechos, pero debes hacerlo por tus hijos porque, si tus hijos están aprendiendo inglés y no entienden las materias, van a reprobar. Si les está costando la escuela primaria, quizá también les cueste la escuela media y seguro les costará la secundaria; y así quedarán rezagados. Cuando deban presentar sus solicitudes para la universidad, no estarán preparados como corresponde, así que hay que abogar por los derechos de sus estudiantes ahora mismo. 

Pero ¿cómo pudieron presentar sus posturas si estas familias no saben hablar inglés?  

El consejo escolar, la superintendente y todas las personas encargadas de tomar las decisiones debían oírlo directamente de la comunidad. Capacitamos a las familias para que pudieran dar su testimonio en español y les dijimos que iba a haber un intérprete para que tradujera todo lo que dijeran. También les ofrecimos un estipendio por el costo del transporte y del cuidado de niños, para que pudieran venir a la reunión del consejo escolar. 

No es que no tengan voz, tienen mucho que decir. Ese fue uno de los motivos por los que tuvimos éxito: les dejamos hablar y les dimos las herramientas para que pudieran hablar por su cuenta.

También consiguieron la ayuda de otros grupos aliados externos a la comunidad latina que se sumaron a su causa. ¿Fue fácil o difícil lograr eso? 

Tendimos una red amplia. Para ganar, recibimos la ayuda de otras organizaciones que también creen que el acceso a la educación debe ser justo, más allá de tu procedencia o del idioma que hables. Tuvimos mucha suerte de contar con el apoyo de diferentes organizaciones aliadas, organizaciones educativas a nivel local y estatal. Hubo gente que le enviaba cartas al consejo escolar desde otras partes de Georgia, como Atlanta. Decían cosas como “Yo no vivo en Savannah, pero lo que están haciendo está mal y deben mejorarlo”. 

Nos gusta involucrar a personas de otros sitios para que quienes toman las decisiones sepan que, si deciden ignorar a la comunidad, todo el mundo va a saber que hicieron oídos sordos. Ese es el poder de las redes sociales. Ese es el poder de las campañas digitales y del envío de cartas. 

También nos aseguramos de que nuestros esfuerzos sean multiculturales. 

El apoyo que recibimos depende del tipo de mensajes que utilizamos. Por ejemplo, debemos hacerle comprender a la gente que, si le pedimos más recursos para el alumnado latino, no significa que estemos pidiendo que se le quiten esos recursos al alumnado de raza negra. Lo que pedimos es que cada estudiante tenga acceso a los recursos que necesita para que le vaya bien en la escuela. 

También trabajamos con los medios de comunicación para amplificar nuestro mensaje.

De modo que utilizamos diferentes tácticas hasta que el consejo escolar dijo: “Está bien, aquí tienen su casi millón de dólares”.