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Illustration of a voting booth
Matt Chase
Análisis

Hacia un gobierno más representativo

El Brennan Center ha publicado una serie de propuestas para reformar las elecciones y el proceso de votación.

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Matt Chase
septiembre 16, 2026

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  • La campaña del presidente Trump para socavar las elecciones está fracasando. 
  • Cuando se trata del derecho al voto, el presidente debe mantenerse al margen. Y el Congreso debe intervenir.

Esta semana, el electorado consiguió una importante victoria en la Corte Suprema. Pero ¿qué significa todo eso?

Este lunes, la Corte se negó a permitirle al Servicio Postal implementar una regla nueva que habría restringido el voto por correo. Pero el dictamen, de un solo párrafo de longitud, parece estar diciendo más que un simple “todavía no”. Según lo que dictaron los magistrados, es “improbable [que la administración Trump] gane la demanda basándose en los méritos” de la causa.

Esta es una excelente noticia para los millones de ciudadanos que dependen del voto por correo, el método que ahora utiliza una de cada tres personas votantes. Fue todo un disparate que la Casa Blanca haya tratado de ejercer control sobre el sistema electoral. Además, es ilegal, un hecho que ahora ha sido confirmado en múltiples ocasiones. El Brennan Center se enorgullece de ser parte del equipo legal que representa al electorado ante la Corte Suprema.

La campaña del presidente Trump para socavar las elecciones está fracasando. Una y otra vez, sus medidas han sido rechazadas o bloqueadas.

A todas las personas votantes: tienes la vía libre. Puedes votar con confianza. Faltan cinco semanas para el día de las elecciones. Haz un plan para votar. Vota con anticipación en persona. Vota lo más pronto posible si vas a enviar tu boleta por correo. Vota depositando tu voto en un buzón de devolución de boletas. Vota el día de las elecciones. Haz oír tu voz.

Sí, exhalemos con alivio. Pero no perdamos de vista las lecciones más importantes que esto nos deja.

Trump no se ha rendido y seguirá tratando de interferir y socavar las elecciones. Más de una vez, los tribunales han tenido que intervenir para proteger el estado de derecho, bloqueando la orden ejecutiva que imponía la regla del Servicio Postal (USPS, por su sigla en inglés), la orden anterior a esa y, muy posiblemente, cualquier otra orden que le siga. Siguen apareciendo denunciantes que revelan nuevos destrozos, como las violaciones a las leyes estatales perpetradas por el Departamento de Seguridad Nacional que fueron descubiertas esta semana.

Es importante saber que los grupos de defensa del derecho al voto, los gobiernos estatales y locales, las autoridades electorales y los tribunales de todo el país nos están defendiendo.

Y luego viene la Corte Suprema. Esta vez, hizo lo que debía. Pero la situación no debía haber sido tan difícil. Esta Corte ayudó a generar caos y confusión hace tres semanas, cuando le permitió a Trump continuar con sus planes sobre la votación por correo.

Y estas elecciones se enmarcan en un sistema político transformado por la Corte presidida por Roberts. Un aluvión de donaciones multimillonarias y fondos anónimos de financiación, gracias al caso Citizens United y otros dictámenes. Una manipulación de distritos electorales frenética. Y, con demasiada frecuencia, la vía libre para numerosos intentos de supresión del voto.

Han pasado dos décadas desde que la Corte Suprema le impidió a un estado promulgar una ley electoral restrictiva. Después de que este último abril la decisión del caso Louisiana v. Callais acabó con lo que quedaba de la Ley de Derecho al Voto (Voting Rights Act), los estados del sur del país volvieron a trazar sus mapas congresuales a toda velocidad para eliminar los distritos donde el electorado de raza negra tenía una buena posibilidad de elegir a candidatos que lo representaran. Seguramente tendremos más disputas sobre los mapas distritales durante el próximo año.

En cuanto a los estados, hay una buena noticia. En el reciente caso sobre la votación por correo, 24 fiscales generales estatales presentaron la demanda. La oposición en contra de estas maniobras por parte del USPS no fue estrictamente partidaria, ya que siete estados republicanos distintos le dijeron a la Corte Suprema que el plan de Trump de cambiar el sistema existente era inviable. Eso es más que alentador.

Pero muchísimos más estados se están confabulando para quitarle derechos a su propia ciudadanía. Según demuestran nuestros estudios, el electorado de numerosos estados votará estas elecciones con restricciones impuestas desde 2024. Los políticos sin escrúpulos tienen rienda suelta para crear nuevas reglas restrictivas.

Todo esto hace que sea necesario promulgar leyes nacionales nuevas y sólidas que garanticen que esto no vuelva a ocurrir. Ya estoy harto de las guerras de trincheras contra el voto. No podemos permitirles a quienes nos niegan el derecho al voto que arruinen nuestras elecciones, ni en Washington ni en los capitolios estatales. Episodios tan viles como estos deben estar acompañados de reformas y renovación.

Hoy, el Brennan Center publicó Ocho soluciones para proteger el derecho al voto y mejorar la representación, la edición más reciente de una serie de artículos que presentan soluciones a nuestros problemas más urgentes. Ya hemos publicado propuestas para la corrupción política, la reforma de la Corte Suprema y la reforma del Congreso. Este nuevo conjunto de medidas recomendadas responde a los ataques que siguen perpetrándose contra el voto y la representación.

El Congreso puede aprobar una ley nacional, por ejemplo, que prohíba la manipulación partidista de los distritos electorales y la redistribución de los distritos a mitad de década. Una ley así propiciaría muchísimo la competencia y la representación en todo el país, tanto en los estados republicanos como en los demócratas. Y eliminaría la ridícula regla de la Corte Suprema en el caso Callais de que el partidismo es una excusa válida para que los estados puedan trazar mapas electorales racialmente discriminatorios.

¿Y qué pasa con la libertad de voto a raíz de las otras decisiones perjudiciales de la Corte? La ciudadanía debería poder defender su derecho al voto en los tribunales, si ese derecho se ve atacado. Para sorpresa de todos, al día de hoy, no existe ninguna ley que garantice este tipo de acceso a la justicia.

Con la Ley de Derecho al Voto destrozada, una ley incluso más amplia le daría al electorado la capacidad de protegerse. Las personas votantes que han sufrido actos de discriminación racial no deberían enfrentar más obstáculos impuestos por la justicia para reivindicar sus derechos.

También precisamos normas nacionales para asegurarnos de que toda la ciudadanía en todo el país pueda votar por correo, votar con anticipación, estar registrada automáticamente para votar y aprovecharse de las numerosas formas en que hemos expandido el acceso al voto.

Debemos ampliar la Cámara de Representantes, un cambio propuesto por el académico conservador Yuval Levin y otros expertos, para aumentar la representación. Y ya es hora de que, por fin, aceptemos al Distrito de Columbia y a Puerto Rico como estados, tal como sus ciudadanos han pedido una y otra vez. Y más.

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Aunque parezca increíble, el Congreso tiene el poder de hacer todas estas cosas. Sí, el Congreso, que hoy está paralizado en un punto muerto, polarizado y tan denigrado. La rama de gobierno más cercana al pueblo debe tomar la iniciativa y liderar los esfuerzos para devolverle el poder al pueblo.

Nunca, pero nunca deberíamos acostumbrarnos a la idea de que el presidente de los Estados Unidos denigre a diario nuestra democracia. No deberíamos tener que contener la respiración en la espera de que la Corte Suprema haga lo que corresponde.

La ley es clara en este sentido: son los estados quienes administran las elecciones. Pero la Constitución también le otorga facultades al Congreso: puede aprobar leyes nacionales. Y debe usar esa facultad concedida explícitamente para hacer lo que ya ha hecho en otras oportunidades, elevar y unificar las normas para el electorado y garantizar las protecciones. Cuando se trata del derecho al voto, el presidente debe mantenerse al margen. Y el Congreso debe intervenir.

Traducción de Ana Lis Salotti