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- Las leyes federales han prohibido la presencia de los agentes armados en los sitios de votación durante más de un siglo y esa prohibición se mantiene vigente al día de hoy.
- También hay otra ley que prohíbe la intimidación de los votantes o de los trabajadores electorales.
La administración Trump ha intentado de diversas maneras de interferir en las próximas elecciones de medio término, a menudo restringiendo el acceso a los comicios y suprimiendo los votos. A medida que nos acercamos a las elecciones, se especula sobre la posibilidad de que la administración pueda enviar a los agentes de ICE a los sitios de votación como una táctica de intimidación.
Lo primero que hay que señalar sobre esta posibilidad es que sería francamente ilegal. Tal como lo explico en este nuevo artículo, las leyes federales han prohibido la presencia de los agentes armados en los sitios de votación durante más de un siglo —excepto si hay un ataque enemigo armado contra nuestro país—, y esa prohibición se mantiene vigente al día de hoy. También hay otra ley que prohíbe la intimidación de los votantes o de los trabajadores electorales.
En caso de una presencia ilegal de ICE en los sitios electorales, las autoridades electorales y policiales locales están preparadas para responder. Algunos incidentes recientes sirven como ejemplos ilustrativos.
En mayo, nueve agentes de ICE rodearon un vehículo en el estacionamiento de una biblioteca pública de Las Palmas, Texas. La biblioteca era un sitio de votación, y era durante el período de votación anticipada de las elecciones primarias. Cuando el sheriff del condado de Bexar supo de esta situación, se dirigió a la escena y, según trascendió, les pidió a los agentes de ICE que se retiraran, cosa que hicieron.
A las pocas semanas, durante las elecciones primarias de California, varios agentes de ICE fueron vistos en el estacionamiento de un sitio de votación en Simi Valley. Después de que una persona de una red de apoyo a inmigrantes los denunció preocupada, llegó un grupo de guardias forestales y convenció a los agentes de que se fueran.
Más tarde, en junio, durante las elecciones primarias de Nueva York, algunos agentes de ICE entraron a una biblioteca del centro de Syracuse que se estaba usando como un sitio de votación. Querían interrogar a una trabajadora electoral como parte de una investigación iniciada a raíz de algo que esta persona había publicado en las redes sociales y que no tenía nada que ver con las elecciones. No había ninguna persona votante en ese momento, y el comisionado de elecciones del condado se dirigió al sitio de inmediato para asegurarse de que nada afectara la votación.
Cabe resaltar que no existe ningún indicio que sugiera que los agentes de ICE hubieran tenido como objetivo ir específicamente a estos sitios de votación. Y en todos los casos, funcionarios y autoridades locales actuaron enseguida para asegurarse de que se retiraran de los sitios electorales.
De todas formas, la mera presencia de los agentes federales generó miedo y ansiedad en estas comunidades, y con razón. Las tensiones en torno a la campaña de deportación masiva de la administración nunca han llegado a niveles tan altos, y la situación se ha exacerbado por el presupuesto de ICE de $200 mil millones de dólares que ha contribuido a que agentes armados y muchas veces enmascarados utilicen los perfiles raciales para detener y arrestar a más personas.
Muchas de las víctimas no tienen antecedentes penales, han estado viviendo legalmente en el país o incluso son ciudadanos estadounidenses. Y lo peor es que hemos visto cómo algunos agentes de ICE usan tácticas violentas y abusivas, incluso cómo han matado con impunidad a quienes no presentaban ninguna amenaza inminente.
Todo esto podría hacernos caer en la desesperación, pero no debería ser así. No solo podemos tener éxito, sino que ya lo estamos teniendo. Los abusos de ICE han provocado en todo el país una efusión de solidaridad y fuertes demandas de que rindan cuentas por sus actos. La forma en que las comunidades han manejado los casos aislados de la presencia de agentes de ICE en los sitios de votación también da tranquilidad.
Los funcionarios y las autoridades policiales locales se están asegurando de que todos, incluidos los agentes federales, cumplan con la ley y que las elecciones se desarrollen sin complicaciones. La sociedad civil, que incluye a los observadores electorales y otros actores, estará preparada para documentar y denunciar cualquier incidente alarmante.
Abogados y grupos litigantes, como el Brennan Center, permanecerán alertas para defender ante la justicia los derechos del electorado, si algún votante es objeto de intimidación.
El electorado también puede hacer su parte. El Brennan Center, junto con las organizaciones Asian Americans Advancing Justice, FIRM y Unidos, publicaron un recurso con todo lo que hay que saber sobre los derechos de las personas votantes, en el que se detalla lo que puedes hacer antes y durante las elecciones si ves a los agentes federales en un sitio de votación.