El complot para anular las elecciones de 2020 fracasó, pero las falsas afirmaciones sobre el fraude electoral han impulsado con éxito la legislación que va a dificultar el voto.
Esta teoría quitaría gran parte del sistema de frenos y contrapesos al que deberían atenerse las legislaturas estatales y les daría un poder desenfrenado a las mismas instituciones que han estado promulgando leyes que hacen más difícil votar, en especial para los ciudadanos no blancos, y más fácil interferir en los resultados de las elecciones.
Las cuotas policiales no mejoran la seguridad de las comunidades, sino que impiden que los oficiales de policía concentren sus esfuerzos en resolver otros problemas más grandes de seguridad pública.