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Explicativo

La teoría de la “legislatura estatal independiente”, explicada

Esta dudosa teoría jurídica podría tener consecuencias drásticas para las elecciones.

Última Actualización: Junio 30, 2022
Publicado: Junio 6, 2022

Hay un vínculo entre la manipulación partidista de los mapas del Congreso en Carolina del Norte, los intentos de disolver la Comisión Electoral de Wisconsin y los esfuerzos por anular las elecciones presidenciales de 2020 en Pensilvania y otros lugares. En cada caso, los involucrados recurren a una dudosa interpretación de la Constitución denominada “teoría de la legislatura estatal independiente”. Si se implementa, cambiaría radicalmente nuestras elecciones. 

¿Qué es la teoría de la legislatura estatal independiente?    

La teoría de la legislatura estatal independiente es una interpretación de la Constitución, impulsada en los últimos años por un pequeño grupo de promotores, que otorgaría a las legislaturas estatales una amplia autoridad para manipular los mapas electorales y aprobar leyes de supresión de votantes. Incluso se ha utilizado como cobertura política para intentar anular elecciones.

La Constitución delega a los estados el poder de administrar las elecciones federales, con la posibilidad de que el Congreso las invalide. Sin embargo, existe un desacuerdo sobre cuánto poder se delega y a qué agentes estatales en concreto.

Hay dos cláusulas relevantes. Una de ellas es la Cláusula Electoral, que dice: “El tiempo, los lugares y la forma de celebrar las elecciones para senadores y representantes serán prescritos en cada estado por su Legislatura; pero el Congreso podrá en cualquier momento, por ley, establecer o modificar dicho Reglamento”.

La otra es la Cláusula de los Electores Presidenciales, que dice: “Cada estado designará, en la forma que la Legislatura del mismo disponga, un número de electores”.

La disputa gira en torno a la manera de entender la palabra “legislatura”. La idea que se tiene desde hace tiempo es que se refiere a los procesos legislativos generales de cada estado, incluyendo todos los procedimientos y limitaciones normales. Así, si una constitución estatal somete la legislación a ser bloqueada por un veto del gobernador o un referéndum ciudadano, las leyes electorales pueden ser bloqueadas por la misma vía. Además, las cortes estatales deben garantizar que las leyes para las elecciones federales, como cualquier otra ley, cumplan con sus constituciones estatales.

Los defensores de la teoría de la legislatura estatal independiente rechazan esta interpretación tradicional, insistiendo en que estas cláusulas otorgan a las legislaturas estatales un poder exclusivo y casi absoluto para regular las elecciones federales. ¿El resultado? En cuanto a las elecciones federales, los legisladores serían libres de violar la constitución estatal y las mismas cortes no podrían detenerlos.

Las versiones extremas de la teoría impedirían a las legislaturas delegar su autoridad en funcionarios como gobernadores, secretarios de Estado o inspectores electorales, que actualmente desempeñan un papel importante en la administración de las elecciones.

¿De dónde surgió la teoría de la legislatura estatal independiente?

Tras las disputadas elecciones del 2000, el presidente de la Corte Suprema, William Rehnquist, escribió una opinión concurrente en el caso Bush contra Gore en la que proponía una versión inicial de la teoría de la legislatura estatal independiente. Argumentó que la asignación constitucional de la autoridad electoral a las legislaturas estatales disminuye el poder de los jueces para alterar “la coherencia general del esquema legislativo”. Este enfoque fue poco estudiado fuera del ámbito académico en aquel momento.

Quince años después, la idea fue recuperada como parte de un esfuerzo para desmantelar la comisión independiente de redistribución de distritos de Arizona. De nuevo, la Corte Suprema rechazó la teoría y dejó que la comisión continuara su trabajo.

Luego, después de las elecciones de 2020, el presidente Trump y sus aliados utilizaron la teoría como parte de su esfuerzo por anular los resultados. Por tercera vez, la Corte Suprema se negó a adoptarla. Pero tres jueces activos -Clarence Thomas, Samuel Alito y Neil Gorsuch- la respaldaron.

Recientemente, los manipuladores de distritos electorales de Carolina del Norte y Kansas, entre otros, han apelado a la teoría para tratar de impedir que las cortes estatales revisen sus mapas. Hasta ahora, la Corte Suprema no la ha aceptado.

¿Cuáles son algunos de los argumentos a favor y en contra de la teoría de la legislatura estatal independiente?

Los defensores de la teoría de la legislatura estatal independiente hacen hincapié en una interpretación limitada de la palabra “legislatura” en las cláusulas sobre elecciones y electores. También señalan un par de casos de la Corte Suprema de principios del siglo XX en los que se dictaminó que las constituciones estatales no podían quitar a las legislaturas la facultad de ratificar las enmiendas constitucionales federales en virtud del artículo V de la Constitución de Estados Unidos. Los simpatizantes argumentan que la misma lógica debe aplicarse a las Cláusulas de Elecciones y de Electores Presidenciales, a pesar de que la Corte Suprema ha dejado claro que la ratificación de las enmiendas constitucionales bajo el Artículo V es distinta del proceso ordinario de elaboración de leyes utilizado en la administración de las elecciones.

Los críticos señalan varios errores en la teoría de la legislatura estatal independiente y sus justificaciones. En primer lugar, los autores de la Constitución no confiaban en que los órganos legislativos estatales celebraran elecciones justas. Sólo con gran indecisión facultaron a las legislaturas estatales para administrar las elecciones federales.

“¿Cuál fue el motivo de la designación de esta Convención?” John F. Mercer, de Maryland, preguntó de forma retórica a sus compañeros delegados en la Convención Constitucional de 1787. “La corrupción y la inestabilidad de los Consejos Legislativos de los Estados”. James Madison, que también desconfiaba de las legislaturas, se preparó para la convención recopilando una lista de formas en que los legisladores estatales no habían actuado en favor del interés nacional.

Esta desconfianza se manifiesta en la Cláusula Electoral, que reserva al Congreso la facultad de anular los abusos de poder que Madison y sus colegas anticipaban. Dada la escasa consideración que los autores [de la Constitución] tenían de las legislaturas estatales, es difícil imaginar que quisieran liberar a estos órganos legislativos de las limitaciones existentes del veto gubernamental, la constitución estatal y la revisión judicial.

Hay más evidencia del pasado en contra de la teoría de la legislatura estatal independiente. Durante la época de la fundación, la mayoría de las constituciones estatales regulaban las elecciones federales y la mayoría de las legislaturas estatales compartían su poder electoral con otros agentes del estado. Estas prácticas, que no son congruentes con la teoría de la legislatura estatal independiente, no fueron controvertidas en su momento.

Los críticos también rechazan el enfoque limitado de la teoría con respecto al texto de la Constitución. Señalan que el término “legislatura” no significa necesariamente “la legislatura de manera exclusiva”. La Primera Enmienda, para hacer una analogía, prohíbe literalmente que el “Congreso” discrimine por motivos de expresión y religión. Pero entendemos que la enmienda se aplica al gobierno federal en su totalidad, incluidos los poderes judicial y ejecutivo. Es por ello que, por poner un ejemplo, un juez no puede prohibir la entrada a los ateos en su sala.

¿Qué pasaría si la Corte Suprema aceptara la teoría de la legislatura estatal independiente?

La teoría de la legislatura estatal independiente causaría un grave trastorno al anular potencialmente las disposiciones constitucionales estatales relacionadas con las elecciones federales. Las prohibiciones constitucionales estatales sobre la manipulación de los distritos en FloridaOhioCarolina del Norte y otros estados podrían desaparecer, al igual que las comisiones independientes de redistribución de distritos en Arizona, California, Michigan y otros estados. Otras disposiciones constitucionales estatales -como el derecho al voto confidencial en muchos estados- también podrían ser eliminadas.

También se cuestionaría la delegación de autoridad, quitando a las comisiones electorales y a los secretarios de Estado el poder de toma de decisiones, incluso en casos de emergencia. Además, sólo las cortes federales tendrían el poder de revisar las demandas de manipulación de distritos o de supresión de votantes relacionadas con las elecciones federales.

La posible pesadilla es que una legislatura, disconforme con la manera en que un funcionario electoral local ha interpretado las leyes electorales de su estado, utilice la teoría como pretexto para negarse a certificar los resultados de unas elecciones presidenciales y, en su lugar, seleccione su propia lista de electores. De hecho, esto no está muy lejos del plan que intentan los aliados de Trump tras su pérdida en las elecciones de 2020. Además, según el ex juez federal J. Michael Luttig -un distinguido jurista conservador- la teoría forma parte del “plan republicano para robarse las elecciones de 2024”.

Estos altos intereses resaltan la importancia del desafío que la teoría de la legislatura estatal independiente representa para las cortes.

 

Traducción de Anwar A. Martínez.