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- Nunca he visto una movilización de esta magnitud, no es a favor de un candidato ni de un partido político determinado, sino en defensa de la libertad para votar.
- La noticia más impactante de estas elecciones, por ahora, es que hay millones de personas que están haciendo oír su voz.
Durante más de un año, esta columna ha descrito los intentos del presidente Trump de socavar las elecciones de medio término. Esas advertencias eran justificadas, pero, ahora cada vez más, estamos viendo algo alentador: una victoria tras otra a favor del electorado. Los esfuerzos de Trump están fracasando. La ciudadanía puede votar con confianza.
Cuando digo esto, hay quienes se sorprenden. Desconfían. A veces, se enojan. Waldman, ¿te ablandaron?
Para nada. Aún faltan dos semanas y permanecemos alertas y trabajando ferozmente. Pero tengo confianza porque sé cuánta gente en todo el país se ha estado preparando para este momento, todo para asegurarse de proteger al electorado y que el pueblo pueda hacer oír su voz.
“Este año”, me dice mi colega Jasleen Singh, “cientos de miles de voluntarios se han capacitado para ser observadores electorales y ayudar a garantizar la seguridad de las elecciones. Grupos religiosos están organizando programas de capacitación para que el clero aprenda a reducir tensiones y minimizar complicaciones. Y no son los únicos. Partes interesadas del sector empresarial, de la salud, las ciencias, los sindicatos y la juventud también están colaborando, preparándose para enfrentar posibles amenazas y planeando la mejor forma de educar a sus sectores y alentar a la participación cívica”.
Entre algunos de los venerables grupos que están movilizando multitudes, se cuentan la Liga de Mujeres Votantes y Common Cause, organizaciones nuevas de activistas, grupos latinos y organizaciones cívicas negras. Muchos trabajan en equipo bajo la bandera de la Red de Respuesta para Salvaguardar las Elecciones (Election Safeguards Response Network), una coalición nacional en la que el Brennan Center desempeña un rol fundamental.
Esto no quiere decir que todos los aspectos de nuestras elecciones durante el próximo mes se desarrollarán en perfecta harmonía y con justicia. La Corte Suprema ha desatado una guerra de manipulación partidista de los distritos electorales donde se han creado mapas discriminatorios diseñados para diluir el poder del electorado no blanco. Muchos estados han promulgado nuevas leyes electorales restrictivas. El Congreso tendrá mucho por hacer para mejorar nuestra democracia después de estas elecciones.
Pero el día de las elecciones, la verdad puede vencer al miedo. En un momento en que corren los rumores y proliferan los contenidos ultrafalsos generados por la inteligencia artificial (IA), los grupos activistas están preparados para distribuir información precisa lo más rápido posible. Han aprendido de los sistemas de alertas por la presencia de ICE en sitios como Mineápolis. Saben cómo propagar información e imágenes mediante las líneas telefónicas 866-OUR-VOTE y 888-VE-Y-VOTA.
Las autoridades electorales estatales también están preparadas. Han participado sin cesar en capacitaciones y ejercicios teóricos de simulación y colaborado con expertos en ciberseguridad para protegerse de posibles hackeos. Las autoridades policiales han tomado cartas en el asunto.
Gracias al Comité para Elecciones Seguras y Transparentes (Committee for Safe and Secure Elections), que nosotros fundamos, la policía en los 50 estados tendrá en su bolsillo guías breves sobre cómo proteger el derecho al voto el día de las elecciones.
Y habrá algo que sé que les encantará: montones de abogados listos para dar pelea. Si se despliegan los agentes de ICE en los sitios de votación, estamos listos para demandarlos. De hecho, ya hay grupos de defensa del derecho al voto y sindicatos en los tribunales, preparados para presentar acciones judiciales enseguida, si fuera necesario.
Yo trabajé en la esfera política durante muchos años y como defensor del derecho al voto durante muchos años más. Nunca he visto una movilización de esta magnitud, no es a favor de un candidato ni de un partido político determinado, sino en defensa de la libertad para votar. La campaña antivoto de la administración Trump no tiene precedentes. La respuesta tampoco.