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Análisis

Los votantes y la desinformación

Aquí respondemos cómo el público puede ayudar a identificar y combatir la desinformación digital sobre las elecciones.

Septiembre 2, 2020

En las últimas elecciones de los Estados Unidos, algunos actores dañinos tanto extranjeros como nacionales intentaron evitar que ciertos grupos de personas vayan a votar divulgando información falsa por internet. Por ejemplo, antes de las elecciones presidenciales de 2016, algunos operativos vinculados al presidente ruso Vladimir Putin cometieron actos de supresión del voto haciéndose pasar por residentes estadounidenses y publicando mensajes y publicidades engañosas en las redes sociales. Estas tácticas de supresión del voto afectan más a los votantes que históricamente han sido privados de su derecho al voto, entre ellos, las personas no blancas, las comunidades de bajos recursos y los inmigrantes. A medida que se acercan las elecciones presidenciales de 2020, la actual pandemia de Covid-19 ha intensificado la amenaza de la desinformación, ya que ciertos actores dañinos han sembrado la confusión sobre la crisis con fines políticos. 

Si bien las autoridades electorales, las compañías de internet y el gobierno federal tienen la responsabilidad conjunta de combatir la desinformación digital (tal como se detalla en el nuevo Informe del Brennan Center), el público en general también puede desempeñar un rol a la hora de identificar y detener la divulgación de información falsa.

Cómo identificar la desinformación sobre las elecciones

En las últimas elecciones, algunos actores dañinos han intentado transmitir una amplia gama de información falsa sobre las elecciones para que ciertos grupos no vayan a votar, por ejemplo, datos falsos sobre las fechas y los sitios para votar, instrucciones engañosas sobre cómo votar e historias falsas sobre la presencia policial en los sitios de votación.

El público debería tratar de determinar la veracidad de cualquier información electoral antes de compartirla o seguir su consejo. Para eso, primero deberían considerar la fuente de donde proviene la información, quién está detrás de los datos y qué objetivos pueden llegar a tener. “Es un mal indicio si no se puede determinar quién es el autor del mensaje o si la cuenta fue creada recientemente” —afirma Ian Vandewalker, especialista del Programa de Democracia del Brennan Center—. “¿Es algo que nunca has oído? ¿Las otras historias en el sitio de donde proviene el mensaje original son propagandas políticas o chistes?”

Debido a que los titulares y las citas en las redes sociales pueden ser engañosas, los usuarios deberían entrar en el artículo en cuestión y leer toda la historia detrás de las frases que están evaluando, es decir, verificar los datos y mirar las fechas de publicación para ver si la noticia es actual. También deberían determinar si hay otras fuentes que publican la misma información o si la denuncian como engañosa. Y lo que es más importante, los votantes deberían comunicarse con las autoridades electorales locales para recibir la respuesta de autoridad a cualquier pregunta que tengan sobre cómo votar.

Cómo responder ante un caso sospechoso de desinformación 

Toda persona que sospeche de haber detectado información falsa sobre las elecciones debería corroborarla con las autoridades electorales locales. La , administrada por la Asociación Nacional de Secretarios de Estado, brinda la información de contacto de todas las autoridades electorales del país y los datos sobre las elecciones específicos a cada estado, tales como el estado de registro del votante, los sitios de votación y los detalles de la votación temprana, si fuera una opción disponible. 

Todas las personas pueden desempeñar un papel activo a la hora de combatir la desinformación notificando a las autoridades electorales y comunicándose al número 1-888-VE-Y-VOTA de Election Protection, una coalición nacional no partidista que tiene una relación fluida con las autoridades electorales de todo el país. Los voluntarios de Election Protection registran incidentes, buscan patrones y ayudan a transmitir la información a las compañías de internet, a las autoridades y, en última instancia, a las comunidades y personas afectadas por la desinformación.

Por último, el público debería tomar la iniciativa y compartir la información correcta sobre las elecciones cos sus propias redes sociales, grupos comunitarios locales, líderes religiosos, periódicos y estaciones de radio y televisión locales. Deberían evitar repetir las falsedades cuando denuncian casos de desinformación porque repetir las mentiras puede ser contraproducente y hacer que sea más probable que los usuarios recuerden la información falsa. “No hay que repetir la información falsa, no hay que compartir la publicación falsa y no hay que retuitear el tuit falso”, afirma Vandewalker.

 

Se puede leer el informe completo en Desinformación digital y la supresión del voto.

Traducción de Ana Lis Salotti.