El caso Citizens United creó importantes vacíos legales en las reglas de divulgación de las campañas políticas que han hecho que los llamados “fondos de financiación anónimos” —donaciones provenientes de grupos que no divulgan la identidad de sus donantes— se hayan vuelto peligrosamente frecuentes.
Poderosos grupos han invertido más de $1,000 millones de dólares en las elecciones federales desde 2010, por lo general en las contiendas más competitivas. Se siguen inyectando fondos anónimos en las elecciones ejecutivas, legislativas e incluso judiciales y, de esta forma, amenazan la imparcialidad de las cortes supremas estatales de todo el país.
Sin transparencia, el electorado no sabe quién intenta influenciar su voto y se les hace más difícil tomar decisiones informadas.
El Brennan Center publica investigaciones exhaustivas sobre los efectos de los fondos de financiación anónimos en la política como, por ejemplo, las repercusiones que tienen en las elecciones locales y estatales, los riesgos que suponen para la independencia judicial y la amenaza de los fondos extranjeros en las elecciones de Estados Unidos.
El Brennan Center ha propuesto reformas para el Comité Federal de Elecciones que podrían ayudar a la institución a hacer cumplir la ley con más eficiencia y mejorar la transparencia en el gasto de campaña.