Aquí el texto en inglés.
El proyecto de ley Reforming Intelligence and Securing America Act (o RISAA por sus siglas en inglés), permite una granexpansión de vigilancia en el territorio nacional.El potencial de uso indebido de esta nueva facultad es enorme, y el Senado debe hacer cambios a la propuesta o impedir que se promulgue.
El proyecto de ley reautorizaría la sección 702 de la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (Foreign Intelligence Surveillance Act), la que permite que el gobierno vigile sin orden judicial a personas no estadounidenses en el extranjero. La sección también autoriza vigilar comunicaciones entre estadounidenses y no estadounidenses, sin necesidad de una orden judicial.
La propuesta para reautorizar la sección 702 expandiría las categorías de empresas y personas que el gobierno de Estados Unidos podría forzar para que ayuden a realizar su vigilancia. Con apenas unas cuantas excepciones, la propuesta haría que la sección 702 se aplique a entidades con acceso a equipo en que se trasmiten o se guardan las comunicaciones. Una gran variedad de empresas estadounidenses promedio se vería afectadas por esta disposición, entre ellas las que brindan wifi a sus clientes, como lavanderías y gimnasios.
La Cámara de Representantes ya aprobó la propuesta de ley y se espera que el Senado vote al respecto el viernes.
Detalles. Conforme a leyes actuales, el gobierno realiza vigilancia conforme a la sección 702 con la asistencia forzada de “servicios de comunicación electrónica” como Verizon y Google, que tienen acceso directo a las comunicaciones de los estadounidenses.
El gobierno obtiene órdenes del tribunal de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA por su sigla en inglés) que exige que las empresas presten ayuda, por lo general con la entrega de comunicaciones de personas señaladas.
RISAA expande demasiado las categorías de entidades que se puede forzar a prestar ayuda, para incluir servicios de todo tipo, siempre que tengan acceso a equipo con el que las comunicaciones se trasmiten o guardan.
Esto pasa a incluir a una enorme variedad de empresas estadounidenses que ofrecen wifi a sus clientes y por lo tanto tienen acceso a routers u otro equipo por el que circulan las comunicaciones.
Si bien la disposición exime a hoteles, bibliotecas, restaurantes y otros tipos de negocios, abarcaría a la gran mayoría de empresas: tiendas de departamentos, barberías, lavanderías, ferreterías, consultorios de dentistas y gimnasios.
También se aplicaría a los propietarios de locales comerciales que se arriendan como oficinas, donde decenas de millones de estadounidenses trabajan a diario, incluidas las oficinas de periodistas, abogados, entidades sin fines de lucro y otros.
La disposición incluso abarcaría servicios a domicilio. Los encargados de limpieza, técnicos en reparaciones, plomeros, los servicios de informática, todos aquellos que tengan acceso a una computadora portátil o router en la vivienda se podrían ver forzados a actuar de espías para la Agencia de Seguridad Nacional (NSA por su sigla en inglés).
A diferencia de Verizon o Google, la mayoría de estas empresas y personas carecerían de la capacidad de aislar y entregar comunicados individuales. Por lo tanto, se verían forzadas a dar a la NSA acceso a su equipo propio o a copiar y entregar repositorios completos de comunicados guardados, lo que incluye innumerables comunicaciones entre estadounidenses.
La NSA usaría un “sistema de honor” para extraer y retener solamente los comunicados de extranjeros designados.
Lo que el gobierno dice. El poder ejecutivo niega que tenga la intención de usar esta extensa facultad en todo su potencial. De hecho, miembros del comité de inteligencia de la Cámara de Representantes la describieron como una solución “limitada” a su incapacidad de forzar a un solo servicio a prestar ayuda.
Sea cual sea la intención declarada, esta medida no tiene nada de “limitada” ni nada que impida que este o futuros gobiernos la usen en toda su extensión.