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Informe

Representación para algunos

Resumen: La naturaleza discriminatoria de limitar la representación solo a los ciudadanos votantes afectaría el poder económico y político de comunidades diversas.

A redistricting map of Pennsylvania
AP Photo/Keith Srakocic

Cada diez años, se redefinen los distritos políticos de todos los niveles del gobierno para asegurarse de que sean proporcionales a las poblaciones que representan, según lo dispone la Constitución de los Estados Unidos. En la

actualidad, cada estado distribuye a sus representantes y traza sus distritos legislativos estatales y congresuales basándose en la población total de cada estado. En otras palabras, cuando se trazan los distritos, se cuentan a todas las personas que viven en cada estado, incluidos los niños, las niñas y las personas no ciudadanas, para ser representados en el Congreso y en las legislaturas. 

Sin embargo, algunos funcionarios electos y operativos políticos republicanos pretenden desbaratar esta larga tradición y excluir a las personas no ciudadanas y a los niños y niñas de los conteos de la población utilizados para definir los distritos legislativos de los estados. En lugar de contar a todos, los estados trazarían sus distritos según el total de la población de ciudadanos adultos. Este sistema se arraiga en un plan explícitamente discriminatorio para perjudicar a las comunidades latinas que van en crecimiento (y, en menor medida, a las comunidades negras y asiáticas­americanas). Les permitiría a los estados concentrar en distritos legislativos gigantescos a niños y a personas no ciudadanas, un grupo muchísimo más numeroso entre las comunidades latinas, asiática­americanas y negras. Los residentes de esos distritos acabarían teniendo menos representación que si se aplica el sistema de asignación de escaños legislativos según la población total, que utilizan los estados en la actualidad. Este cambio podría tener consecuencias terribles para la financiación de servicios públicos esenciales, como las escuelas y el transporte, que usan todas las personas de una comunidad, sin importar su edad o condición de ciudadanía.

Romper así con el precedente y la práctica actual tendría una legalidad dudosa y dejaría a los estados vulnerables a una serie de litigaciones. También tendría importantes implicaciones prácticas en cuanto a la distribución de los distritos. Este estudio analiza qué significaría un cambio como este para la representación de la población y la distribución del poder político en los Estados Unidos. Para eso, nos concentramos en las consecuencias de ese cambio en tres estados muy distintos demográficamente: Texas, Georgia y Missouri.

Los siguientes son algunos de nuestros hallazgos:

  • Los niños y niñas ciudadanas serían el grupo ex clui - do más grande si solo se contaran los ciudadanos adultos para definir los distritos. Los niños y niñas ciudadanas representan más del 70 por ciento de las personas que se excluirían en Texas, más del 80 por ciento en Georgia y más del 90 por ciento en Missouri.
  • Se excluiría a una gran parte de la población en los tres estados en estudio si solo se contaran los ciudadanos adultos. Casi el 36 por ciento de la población total de Texas, el 30 de Georgia y el 25 de Missouri quedaría fuera del conteo para la distribución de los legisladores estatales.
  • Las comunidades no blancas se verían muchísimo más perjudicadas que cualquier otra. En particular, las comunidades latinas y asiática­americanas sufrirían muchísima más exclusión que las comunidades blancas. Mientras que solo un 20 por ciento de la población blanca de los tres estados quedaría fuera del conteo, casi el 30 por ciento de la población negra y más del 50 por ciento de la población latina y asiática­americana quedaría excluida de los distritos legislativos. La situación en Georgia sería especialmente cruda: casi el 70 por ciento de sus residentes latinos, la mayoría niños, quedaría afuera.
  • Las áreas metropolitanas diversas que tienen distritos con mayoría de minorías les cederían su representación a las regiones más rurales y blancas. Las regiones de Houston, Dallas y Rio Grande Valley en Texas verían una fuerte reducción en su representación. En Georgia, un cambio en la base de asignación de escaños legislativos afectaría el área metropolitana de Atlanta. Y en Missouri, las pérdidas de representación recaerían sobre las áreas aledañas a Kansas City y St. Louis. En los tres estados, muchos de los distritos actuales que brindan a las comunidades negras y latinas una oportunidad de votar y elegir a sus representantes de preferencia ya no existirían o tendrían que reconfigurarse radicalmente.
  • Muchas de las áreas que se perjudicarían por un cambio en la base de asignación enfrentan profundas desigualdades y nuevos retos, lo cual pone de manifiesto su necesidad urgente de plena represen- tación. En Missouri, las pérdidas de representación recaerían principalmente sobre los barrios negros de Kansas City y St. Louis que fueron formalmente segregados durante la era de Jim Crow y que continúan sufriendo la falta de inversión. En Texas, los distritos despoblados que se crearían como consecuencia de este cambio, y que tendrían que expandirse para incluir a más ciudadanos adultos, abarcan gran parte del Houston históricamente afroamericano y zonas con una inmensa mayoría latina, incluidas las colonias a lo largo de la frontera con México que enfrentan cada vez más peligros climáticos y de infraestructura. En Georgia, las pérdidas de representación se concentrarían en los suburbios de Atlanta de rápida diversificación, donde las comunidades minoritarias se están adueñando de instituciones políticas históricamente blancas para abordar necesidades políticas urgentes en torno a la educación y la vigilancia policial.